martes, 14 de septiembre de 2010

A fine little girl

Cuando una tía me mola me da por fumar.

Nunca me ha gustado el fútbol. Si a caso cuando juega el portero. Hace un par de años, cuando todos los vecinos se reunían en la terraza del de enfrente a ver la eurocopa pegando gritos fue cuando me di cuenta de que la TDT llevaba un retraso de unos pocos segundos. Así que, mientras jugaba al ordenador, me ponía el fútbol a todo trapo para pisarles los goles.
Y entonces España pasó de cuartos y ganó la eurocopa. Coincidencia.

El caso es que este año, para el primer partido del mundial, que era a las cuatro de la tarde (más o menos), convertimos la sala de reuniones de la oficina en un mini-cine. Tras la primera parte contra Suecia yo me moría del aburrimiento, así que pasé de ver la segunda. Y perdimos. Me tragué el resto del mundial por puro patriotismo, claro (ja)...
Y entonces España pasó de cuartos y ganó el mundial (Iker, yo merecía más esa escenita con la Carbonero que tú, maldito buitre carroñero).

Cuando terminó el partido mi hermano y yo decidimos salir escopetados para mi casa antes de que Madrid quedara abnegado por su propio cociente intelectual al volante. No caí en la cuenta de que en mi barrio también viven seres humanos. Cuando me bajé del coche, la enfervorecida masa vecinal me arrastró con ella, y no creáis que mi hermano se preocupó, no. Aprovechando que el gentío se cebaba en mí, el muy traidor salió escopetado para la M-40.

Total, que en los veinte minutos que tardé en bajar treinta metros de calle y llegar a mi casa empapado en tintorro y cosas peores que no quiero saber, ella se me acercó entre el tumulto y griterío y me dijo "te conozco". Y yo pensé "gracias San Iker, y perdona lo de antes".

- Qué chula la camiseta.
- Como todas...
- ¿Qué?
- Que de qué me conoces.
- No lo sé, ¿de sacar al perro?
- No creo, no tengo perro.
- ¿Ah, no?
- No, pero es posible: a veces salgo al parque sólo para oler culos.

Chúpate esa, Barney Stinson. En realidad no me conocía de nada, pero llevaba un pedo que no se tenía en pie, lo cual explicaría muchas cosas. Como que encontrara graciosa la gilipollez de oler culos... En cualquier caso pesaba menos de ochenta, estaba buena y era de risa fácil, así que decidí quedarme un par de horas con ella esquivando borrachos del frente popular rojo y vacíar un par de cargadores enteros de ocurrencias tontas. No pasó nada.

Me la crucé en el metro diez días después. Yo no tenía un buen día, y estaba bastante empanao. Y entonces fue ella la que disparó ocurrencias tontas hasta que me hizo llegar tarde a la mina. Solté por enésima vez en mi vida la tontería de que tenía hora en la peluquería, que se me están abriendo las puntas y me iba a hacer llegar tarde. Y nos cambiamos los teléfonos.
Los números, se entiende.

Al día siguiente me mandó un sms preguntándome que si me apetecía bajar con ella a sacar al perro a pasear después del trabajo. "Me encantará olerle el culo", le respondí.

Resulta que la hija de puta no tenía perro. En vez de un pulgoso cánido había preparado una cenita en su casa. Como emboscada me pareció sublime, aunque considerando que la presa era yo, también se me antojó un desperdicio de recursos. Aunque es de agradecer.

-Tendrás que buscarte otra cosa que sacar a pasear...
-Tendremos que buscarte otro culo que puedas oler...

¡Qué grande eres, Iker!

Por suerte o por desgracia, como las demás taradas que en un momento de ofuscación se han sentido atraídas por mi a lo largo del último año, no consigue tratarme como a un ser humano al uso. Y es que ni si quiera lo intenta. Es una bonita follamistad entre bloques a un portal de distancia en el que existen unas normas que este mismo post puede estar rozando incomodamente. Sin facebooks, sin blogs, sin twitters, sin presentarnos amigos y/o familiares.
Yo mismo me he prohibido volver a soltarle a nadie historias sobre mi puta vida, ni empeñarme en prometerle algo bonito a nadie sólo porque me sorprenda como especímen humano fuera de lo normal. Sólo buenos ratos, vacaciones en mi lavadora, películas de hostias, música gamberra y un rape con crema de pera que te mueres. Y no es que yo, como niño con canas en la barba que soy, tenga ganas de nada más, pero esto se alarga más de lo que es habitual en mí.

Y últimamente estoy fumando demasiado.
San Iker, que lo de Argentina se quede en eso...

13 comentarios:

Amanita Faloides dijo...

Somo Querido: Te mando para allá ahora mismo una colección de samovares para que puedas fumar a placer.

B.B. dijo...

A todo "perro" le llega su San Martin.

Equipo biofrutas dijo...

Go Somo!

mr dry

pseudosocióloga dijo...

Que dure, que dure....una tía a la que le entres con lo de oler culos y tenga respuesta.....está hecha a tu medida, lo demás ya se andará.

Somófrates dijo...

Señoras, no vendamos la piel del jerbo antes de cazarlo, que me entran los agobios...

una gata en jerusalem dijo...

Vamos hombre, te llega a tratar como ser humano "al uso" y no te dura ni una olisqueada rápida.
Suerte!

.undermind dijo...

¿Agobios? Yo diría que estás esperando la próxima cita. Pero si la consideras digna de un post!!

Te veo escribiendo poesías de amor... jajaja

Saludos.

Somófrates dijo...

No, coño. Es que a base de copiar textos de Kafka y rifts de Wylde este blog no prospera, y de vez en cuando tengo que tiraros un filetazo.

Es más, tiene más peligro por lo que me cocina que por lo que me... ¡Bueno, venga! ¡Dispérsense!

Mañana doble ración de frikadas del puro metal* por moñas.

(*Pronúnciese "¡del puro metaAaAaAal!")

lokkie dijo...

si por favor,sepultura o algo,que yo debo ser rara y no me acomodan las historias de intimidades en la vida real...

Cactus Verde dijo...

Estos duros/as de pacotilla.....

Anónimo dijo...

No entiendo una cosa: dices que no le cuentas tu vida y que guardas las distancias, pero que ella no "sabe tratarte como un ser humano". ¿Acaso no estais haciendo los dos lo mismo?

Cigi

Somófrates dijo...

No, no, oiga. Que son sus cláusulas y es su juego. A mí no me líe.

Blogger dijo...

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