jueves, 9 de diciembre de 2010

Pale blue dot

Mi vida es un desastre.

Pero un desastre de esos de chichinabo. Que lo enderezaba todo en dos días que me pusiese. Y, claro, por un lado es el equivalente a un fin de semana, pero por el otro es tan poco trascendente que uno se da a procrastinar.

De vez en cuando me dan achaques de madurez (livianos, efímeros, fugaces), como si algo de lo que me han intentado inculcar como hombre adulto y responsable realmente hubiese cuajado. Como que me entran ganas de no querer ser un tópico de monólogo de mujer humorista que habla de su novio, o algo por el estilo. Pero se me pasa rápido, no se preocupen. Es más, creo que tengo el récord mundial de cajas de pizza apiladas unas sobre otras.

Son las ventajas de vivir solo y poder dejar unos calcetines usados tirados por el suelo durante días sin que, al contrario de lo que me decía mi madre de pequeño, se acabe el mundo. Mientras un día no aparezcan unos gallumbos sucios en el microondas, todo va bien...

En fin, intentando encontrar nuevas fuentes de motivación que me propulsen hacia un estado superior de realidad cotidiana, me he reencontrado con un vídeo de Carl Sagan tan sencillo como revelador. Y, pese a que la adulación resulta un arma sometedora, sirva decir que este señor está muerto para reivindicar nuevamente que su memoria sea alzada por cualquier espacio deportivo de después del telediario por encima de la de Mourinho.



Sí, querido Carl Sagan. Mis calcetines son tan insignificantes que pueden esperar a mañana. Una vez más, gracias por todo.

3 comentarios:

montse rodriguez dijo...

Tienes unas ideas geniales jajaja, yo espero que no se me de por meter el sujetador en el horno.
Un besote

lokkie dijo...

Después de ver esto me dio el venazo yy me puse a ver contact -_-

El guardian del Faro dijo...

Qué lista tu madre....jajaja....no te dijo la verdadera razón.
¡¡Es tan sencilla y motivadora!!....piensa, piensa....