lunes, 23 de agosto de 2010

Es que me han dibujado así.

Cuando tengo turno de tarde mi hora de entrada son las 14:00. Lo cual quiere decir que a eso de las 14:20 estoy saliendo del metro. Y normalmente me cruzo con la gente que sale de los estudios de Vértigo a comer en los restaurantes locales, de modo que a diario veo a todo el equipo de El Hormiguero salvo a Pablo Motos, que debe de ser alérgico a los simples mortales.

Es un programa que detesto, no lo soporto, y no soporto a Pablo Motos. Una vez un amigo dijo que Pablo Motos merecería morir ahogado en su propio vómito, pero a mí eso se me queda corto. Pablo Motos debería morir ahogado en MÍ propio vómito.
El caso es que me he encontrado a este tipo inflando las ruedas de la silla de este otro tipo en la gasolinera de la calle Alcalá, mientras ambos gritaban “¡Cuatro con dos!” y “¡vamos a explotar, mamón!” respectivamente. Me he quedado a ver si la profecía del segundo se cumplía, pero no ha habido suerte.
Pero todo esto me ha llevado a recordar los días en los que estuve trabajando con menosválidos.

*Efecto blur de ondas a lo flashback *

No creáis que mi buen corazón y compasión por los menos afortunados me llevó a pasar unos meses de mi vida trabajando con un montón de discapacitados, no. Yo necesitaba un ordenador nuevo y, por no adentrarme en el apasionante mundo del latrocinio, decidí buscarme un trabajo temporal. Irónicamente, acabé adentrándome de todas, todas.

Resulta que un par de “amigous” trabajaban en una asociación con discapacitados; rollo bolsa de trabajo y mediación con empresas, y me ofrecieron hacerme cargo de una pequeña sucursal. En realidad era un negocio de cupones que explotaba a la gente esta y que usaba deslealmente los números de los sorteos de la ONCE. Por aquel entonces aún no se podía decir que el negocio fuese ilegal, ya que las múltiples denuncias que acumulaban en la Haya aún no se habían resuelto, pero no era raro que la policía viniese de tanto en cuanto para requisar material informático y, por supuesto, cupones.

Los discapacitados psíquicos son gente extraordinaria, en la mayoría de los casos más humanos que cualquier persona “normal”. Sólo experimentar esto de primera mano ya valió la pena el verano que pasé en aquél puto cuchitril.
No obstante los discapacitados físicos suelen (suelen, remarquémoslo) ser gente frustrada e insoportable que sin ningún subterfugio o sutileza estarán dispuestos a perder el resto de su miserable vida si con ello consiguen tocarte los cojones.
Entre unos y otros conformaban un extraño grupo de criaturas que los viernes venían a verme para recoger los cupones de la nueva semana y devolver los que no habían conseguido colocar, y ya de paso se quedaban conmigo toda la puta tarde dando la tabarra (las cosas como son: en persona soy un ser extraordinariamente encantador y agradable que cae bien desde el primer momento, aunque ni yo mismo me lo explique a día de hoy).

Recuerdo especialmente con cariño a un muchacho con parálisis cerebral que tenía que hacer titánicos esfuerzos por mantener la apariencia humana. Es que, de lo contrario, su torso se truncaba, y sus brazos se elevaban mágicamente, como si todo él se retorciese. Un día no se le ocurrió otra cosa que traerse una playstation para enseñármela y, en medio de un combate a muerte en un juego de lucha, y dado que toda su concentración estaba puesta en el juego, su aspecto poco a poco se fue relajando hasta parecerse sorprendentemente a… ESTO.



Lógicamente el mote cayó rápidamente sobre él (por parte de sus compañeros, ojo, que yo soy cabrón pero no tanto).

No voy a abundar en los motes que se iban poniendo unos a otros, sólo diré que no pasó mucho tiempo hasta que alguien se dio cuenta de que yo era un calvo que se pasaba el día sentado en una silla y rodeado de mutantes.



Efectivamente: Duran i Lleida. A veces hasta echo de menos aquél verano…

4 comentarios:

lokkie dijo...

Yo adoraba a Pablo Motos...cuando hacía radio.Su programa era supertierno y majo.Y con la depre que llevaba entonces,me venia de puta madre. Pero decidio hacerse famoso y salir en la tele y no se que coño le habra pasado pero es HORRRIIIIIBLLEEEEE.El sumum fue el dia que fueron los bsb e intentaron hacerles una prueba de correr en una piscina o asi y el flipy fue y se meo dentro,ahi en directo >_< despues de eso,sin prisioneros.

por otro lado,yo no podria haber hecho un curro asi pero fijo...

pseudosocióloga dijo...

Dentro de lo malo....Durán i Lleida es de lo mejorcito.
Yo me he encontrado a Pablo Motos delante del Supersol de Alcalá, casi enfrente de la gasolinera y es el clásico bajito con complejo que tuvo que desarrollar otras características para poder....Y está claro que lo ha conseguido.
Yo sufro vergüenza ajena con su afán de protagonismo, pero a mi churumbel le dió por ver el "el invento" cuando tenía dos años y medio y alguno tuve que ver.

una gata en jerusalem dijo...

Quien es Pablo Motos?? :):)

Pilar dijo...

Es curioso que se le odie tanto a este chico...yo personalmente, también le odio...a muerte....