martes, 23 de marzo de 2010

Aburrimiento

Hace años yo llevé traje y corbata. Aún se usaban las pesetas. Y hasta fui jefe de proyecto (es como ser cualquier chupapollas de tercera, pero tienes un número limitado de "NO"s que tienes que gastar con mucho cuidado para evitar que alguien muera picando código o te cancelen el proyecto, lo que llegue antes). Un asco. Creedme, cualquiera capaz de pisar cuellos y venderse por poco dinero podría llegar a jefe de cualquier cosa. Sólo hay que estar en el lugar y el momento adecuados y ya tienes unos cuantos culos que vender baratos. Afortunadamente mi jefe actual es más un caso de autismo tántrico que otra cosa.

Es más, mi trabajo a día de hoy me gusta. Muchísimo. Gozo como una perra. Es el mejor que he tenido. Tiene sus momentos insoportables (no deja de ser un trabajo) en los que te dan ganas de plantarte donde estés, tirarlo todo y ver cuán alto puedes hacer rebotar tu móvil al tirarlo al suelo. Por supuesto el día posterior a estos momentazos mi jefe me suele soltar algo del tipo "cotejando datos desde la extinción de los dinosaurios puedo ver que la carga de trabajo del departamento ha disminuído, teniéndo su punto más álgido a cuando yo en solitario ocupaba vuestro puesto y tuve que ir a tirar un anillo al monte del Destino. Y además llegas todos los días tarde y te has canteao con los taxis".

Hoy un cliente ha pedido asistencia técnica de 23:30 a 6:00, así que me quedan un porrón de horas por delante de mirar al techo, hacer malabares con el boli, poner música a todo volúmen en la oficina y cargar una y otra vez las mismas páginas en internet. O follarme el blog. Tardes como estas son las que hacen que un obsesivo compulsivo alcance la suma cremosidad espiritual, se convierta en uno con el cosmos y le de vueltas una y otra vez en la cabeza a cualquier gilipollez. No, esa no. Que os veo venir. Cualquiera menos esa.

Llevo tres semanas sin fumar. Dos haciendo ejercicio. He montado la bicicleta elíptica que le compré a mi hermano por hacer la gilipollez hace ya más de un año. Y hasta la estoy usando. El día menos pensado cuelgo los estores, los cuadros, tiro los muebles viejos, pongo la alfombra en el salón y me saco el permiso de conducir. No, es todo mentira, voy a seguir viviendo como un puto troglodita hasta el día que me muera, pero ahora a poco que haga ya parecerá todo un logro. Me he propuesto perder dos kilos al mes. Incluso me he planteado que no sean los mismos dos kilos cada mes. Pero en el fondo sé que esto tan sólo es pasajero, que mi vida ahora mismo me aburre mortalmente, y que de aquí a dos polvos guarros volveré a estar hasta la polla de la raza humana y contento de ser yo y no otro.

¿Sabéis realmente lo que me jode? Las gafas de sol. Las mías se quedaron en la guantera de un coche de alquiler en el continente africano. Y como llevamos un par de días en los que se puede salir a la calle sin aletas y neopreno, quiero agenciarme unas nuevas. Pues no hay cojones a encontrar unas gafas de sol clásicas con cristales de verdad. Todo son mierdas modernitas de colores con el logo del fabricante más grande que los cristales. Bazofia para orcos. O para Cristiano Ronaldo. Las únicas que encuentro son de plástico y valen 10 pavos. Ningunas de verdad. Un asco.

Lo cierto es que podría aprovechar y escribir sobre temas que realmente me motivan, como lo son la estupidez política o la iglesia católica, que no hay día en el que no lea 3D6 gilipolleces de estas que a uno le dan ganas de mandarlos a todos a zurrir mierdas con un látigo. Encima luego te das un paseo por internet y resulta que incluso hay "periodistas" que justifican y escusan esa gran institución que es la iglesia romana cuando encubren, ocultan, amenazan y sobornan para que no nos enteremos de que un adorable viejecito con sotana ha obligado a otro niño (aka efebo) a deglutirle las gónadas. Pero no os preocupéis: dice Benedicto que tiene un plan para acabar con la pederastia en su selecto club. Y es que ya sabemos que ante los pecados, tolerancia cero; pero ante los crímenes ya veremos. Soy un junco hueco, soy un junco hueco, soy un junco hueco...




***UPDATE***

Son las cinco de la mañana, me duele todo y tengo a un guiri diciéndome picardías por el móvil. Casi muero por pocos milímetros rondando un circuito de treinta amperios y además creo que he coleccionado una nueva y desfigurante cicatriz para mi cocorota. Y el guiri quiere que me ponga ahora a poner etiquetas con la DYMO. Me voy a mi casa a soñar en qué o en quién me gasto la pasta que he ganado esta noche.

5 comentarios:

LoKKie dijo...

Pues con un curro que te mola,ya tienes mas que muchos. A mi me acaban de rechazar en un puto curso para desempleados,no se cuanto mas bajo puedo caer.

las gfas no hay que perderlas,yo llevo con las mias desde los 19 años,y se que si las jodo (mas) no voy a volver a encontrar nada ni parecido.

el video mola por cierto.

Somófrates dijo...

Habiendo visto tu vajilla, me puedo imaginar tus gafas de sol.

Y no sé por qué me viene la imágen de la Martirio a la cabeza...

Cattz dijo...

No sé si fue aquí, pero me lo llegas a decir cuando pasó (y avisando a los de los coches) y hubiese ido a por tus gafas.

Y ponerte a hacer reformas en casa y que te quede todo bonito ayuda mucho al coco :**

LoKKie dijo...

¬¬ mis gafas de sol son mas a lo Trinity. Y haga el favor de ponerse algo en la cabeza pa protegerse en estos casos,coño,me duele de verlo >_<

la vajilla de los cojones es prestada por la madre de mi compañera de piso...estos jipis vascos...

Blogger dijo...

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