lunes, 26 de octubre de 2009

Menoir Nunca Mais

El jueves pasado salí a cenar con uno de estos pibonazos con los que suelo yo dejarme ver de vez en cuando. La salvedad es que esta vez el invitado era yo, y no miro a nadie...

Como esto es Madrid, y eso era jueves, y aquello eran las once, todos los locales con algo parecido a una silla en un kilómetro a la redonda parecían un tetris. ¿Todos? No. Un pequeño local fusión de irreductibles... algo, resistían incluso a enseñarnos la carta. Pero empecemos por el principio.

A mi bella acompañante le apetecía pescado (lo que aquí detoalaviaedios hemos conocido como "pejkao") y como a la entrada del local parecían indicarnos que podría ser que tuviesen algo de eso, allá que nos metimos.

Los únicos parroquianos eran un grupo de chinos jugando en una mesa una timba de póker. El suelo era transparente, y bajo él había neones y botellas de vino tinto. Un tipo la mar de gracioso, muy sonriente, que llevaba dos cartas bajo el brazo, nos acompaña a una mesa. Y no nos da las cartas:

¿Tenían pensado cenar?
(No, vendemos bonitas cazadoras de cuero como esta) Sí, un poco.
¿Les traemos un poquito de todo para compartir?
(Yo le sujeto y tú le coges la carta) Bueno...
Tenemos pulpo a la gallega muy rico, almejas al vapor y al ajillo, revuelto de morcilla...
A mí me apetece pulpo.
Y a mí almejas.
Al ajillo están muy buenas.
Pues al ajillo...
¿Y he creído oirles en la entrada que quieren pescado?
Sí... (¡en el nombre de Dios, suelta esas cartas!)
¿Qué les parece una merlucita para compartir?
Bueno...
Vale...
Estupendo, ¿van a querer vino?
Sí, un blanco...
Mi compañero les toma nota enseguida.

Llega el compañero, con una... ¡carta de vinos!

¿Qué van a tomar?
...
...
¿...?
(Rehenes. Vamos a tomar rehenes) Pues...
¿Albariño...?
Muy bueno.
Y agua.
Estupendo.

*Bola de paja arrastrada por el árido viento del desierto cruza el plano*

De obligado comentario fue durante la espera la decoración del local. ¿Cómo explicarlo? Sillas de auténtico cuero naranja con motivos mozárabes, paredes plagadas de dioses egipcios muertos, y un collage haciendo las veces de cuadro compuesto por una máscara, dos plumas de faisán y varias flores de papel maché. Tras unos minutos esforzándonos como auténticos chimpancés astronautas por encontrarle un sentido a todo aquello que nos rodeaba, yo me rendí y simplemente decidí tomarle una foto al genial cuadro. En ese momento mi acompañante intentó advertirme con un suave y sutil roce de su pierna (el puto tiro del aguila de Oliver Aton; lagrimones como muslos de pollo, amigos) de que el camarero se acercaba. Tarde.

Es que... me encanta ese cuadro...
Sí, señor. A mi también.
Mola un montón, ¿verdad? (sálvame, tía).
Sí... (te jodes).
Si quieren luego les saco una foto a los dos junto a él.
Guay...
...

Evidentemente el kung-fú del camarero era infinitamente superior al mío. Probablemente porque él trabajaba a diario en aquel infierno. El caso es que sirvió el vino de un modo absurdamente complicado mientras le observábamos en silencio esperando a que nos dejase continuar con nuestra conversación sobre la posible existencia del bosón de Higgs. Y, cómo no, intentó darme a catar el vino a mí, en lugar de a la señorita, así que con un dedito le mandé a rodear la mesa y darle a probar a ella (no se confundan, no es caballerosidad, es inquina y revanchismo por lo del puto cuadro). Pero realmente todo empezó a cobrar sentido en el momento en el que nos trajeron...


Su lacón a la gallega.
...
Perdón, es que habíamos pedido pulpo.
Bueno, es qu el pulpo se nos ha pasado un poquito, y como les vi dudando entre el pulpo y el lacón...
... (WTF?)
... (OMG!)
No se apure, caballero, que si es para quitarse la espinita, yo ahora le traigo un poco del pulpo para que lo pruebe.
... (WTF?)
... (OMG!)
Enseguida se lo traigo.
... (WTF?)
... (OMG!)


El caso es que el lacón no estaba malo. Pero es que los tres trocitos de pulpo que nos trajo, tampoco. Desde luego, los cachelos con pimentón eran espectaculares. Pero si el pulpo se había transformado en lacón, todo indicaba a que el conejo al ajillo iba a estar de rechupete. A esto se sumó la revelación de una traición sin límites por parte de mi acompañante:
Come más, que yo me he comido un perrito caliente antes de salir de casa.
Sí, soy un hombre, ¡pero también sufro! No me quedó más remedio que ahogar mis penas en albariño y pimentón...

Afortunadamente las almejas eran almejas. Almejas de carril, según el camarero. Almejas de cuneta de la A-6, si me preguntan a mí: hubo un momento de confusión en el que no sabía si lo que me estaba sacando de la boca era arena o, directamente, la última impronta de un agónico premolar siendo obliterado por un despiadado bivalvo reacio a asumir su trágico destino en un último acto de agresión hacia el ser humano. Pero sobrevivimos.


E inexorablemente llegamos a la merluza. Un medallón. Tímido. Efímero. Inefable. Triste. Lamentable y ahora dividido. Y del Capitán Pescanova, además. Un insulto y un desprecio a las ansias por plantar batalla de nuestras palas de pescado.


Nuestra derrota ahora era total, y llegó el momento de capitular nuestra tragedia táctica. ¡La cuenta! Si alguien pensaba que tras la Primera Guerra Mundial se ultrajó en modo alguno la dignidad del pueblo alemán, debería ver la cuenta que nos presentaron. En concepto de un pulpo laconizado, unas almejas de A-6, una merluza Pescanova, una botella de vino y postre... casi ochenta euretes.

Menos mal que pagaba el pibonazo.


Ah, sí, y por supuesto...



14 comentarios:

Heike Nelken dijo...

Bueno, tú y yo sabemos que yo no lo habría contado mejor (imbécil)...

Somófrates dijo...

Claro, porque el alcohol y las drogas hacen que no vocalices.

Pero yo te quiero igual, tonta.

the thief dijo...

¿Sabías que las "bolas de paja arrastradas por el árido viento del desierto se llaman "estepicursores"?

Mola, ¿eh?

mjjulieta dijo...

hola somófrates!!

sé de buena tinta que en algunos lugares de comida casera se habitúa a abrir de soslayo entre fogones latas de fabada preparadas...

también sé de señores que se llevan al restaurante de turno una conserva y se ahorran pagar media cena, cuando no, es la señora quien saca, ojo avizor, su pan de pueblo.

crónica de la crisis antes de la crisis. besitos.

mjjulieta dijo...

hola the thief!!
oye, no es coña, gracias por el nombre técnico. tarde o temprano había q descubrirlo.

Gato dijo...

The thief, ni lo sabía ni acabo de creérmelo...

Esteee, mis condolencias por la cena... del pescanova, ¿cómo se puede ser tan hijoputa?

Biónica dijo...

Denunciable. Se salvan porque simplemente da mucha pereza. Lo de los estepicursores... yo también dudo, como Gato...

Localización GPS del sitio, más que nada para no ir... a partirle las piernas xDDD

Lo bien que habrían estado unos pintxos y unos potes xD

Rebilated dijo...

Pues no dudéis pues el señor The thief lleva razón:

http://es.wikipedia.org/wiki/Estepicursor

Lo jodido es que cuando salgan esas plantas en una conversación a ver quién coño se acuerda del nombrecito.

E. Martin dijo...

Lo de los textos de colorines hay que dejarlo a los profesionales, niños, que si no la combinación con el fondo hace que la mitad sea ilegible.

Lo otro os pasa por no haber aprendido todavía a huir de los restaurantes de decorarción modelna. O excesívamente rústica, que esos también tienen tela.

the thief dijo...

Rebilated, puedes tatuarte la palabra en el antebrazo. Nunca se sabe cuando puedes necesitarla...

Petulandcia dijo...

"¿Qué van a tomar?
...
...
¿...?
(Rehenes. Vamos a tomar rehenes)"

Jajajajaja, supremo, supremo, de verdad (¿como la merluza?)
Ay, gracias, que risa más buena.

(estepicursores, qué gráfico, neverjiar)

Gato dijo...

E-Martin, estoy de acuerdo contigo si hablamos del neorustic con baño zen, pero si vas por el sitio adecuado y te encuentras el rústico kitsch, pruébalo. Está claro que lo que los mantiene abiertos no es la decoración y puede que sea la comida, :D.

Así encontramos un sitio en Pamplona donde la señora más fea del mundo nos dio una comida estupendísima.

E. Martin dijo...

Ojo, que hay por ahí mucha tasquita rústica-kistch de pega también.

劉德華Andy dijo...
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