A cuenta habida de que mis diatribas y memeces, amén de otros ridículos episodios públicos que arrastro a consecuencia de mis roces con el sexo opuesto, no han por qué de arrastrar las vergüenzas de mis nunca bien ponderados co-bloggers, les emplazo a ustedes a reírse de mí en exclusiva en el siguiente enlace:
Hipopotomonstrosesquipedaliofobia
No. No abandono el grupo. No se me ocurriría jamás privarme del éxito y reconocimiento que me ha proporcionado parasitar la reputación y popularidad de mis ínclitos compañeros. Tan sólo es mi disco en solitario.
Continúen con sus anodinas existencias.
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martes, 29 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Cambio de hora.
Ayer tuvo lugar el cambio de hora, siempre que esto pasa hay gente que se deprime, que se queda dormida en el trabajo, que ve afectado su día a día, gente que arde expontáneamente o que explota así, sin avisar, y luego hay mucha gente que dice que todo eso son gilipolleces, que no pasa nada. Pues que sepais que sí que afecta el cambio de hora, ¡¡¡la mitad de mis compañeros han venido con resaca!!! . . Por que coño esta puta mierda del blogger no me hace bién el salto de línea??? caguensuputamadreyenlamierdadeedicióndelputobloggerdeloscojones
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viernes, 18 de marzo de 2011
Sympathy for the atom (I)
Como seres evolucionados en un entorno concreto, disponemos de los medios necesarios para desenvolvernos en ese mismo medio. La evolución, por definición, es la economía de la adaptación más adecuada. Por tanto, experimentamos y procesamos estrictamente lo que necesitamos para prevalecer y prosperar en nuestro entorno (vemos las cosas como necesitamos verlas). Por suerte ese proceso ha provocado el efecto colateral de ser conscientes de nosotros mismos, inteligentes, curiosos… Recursos que nos han llevado a desarrollar las herramientas necesarias para poder entender, poco a poco, lo demasiado grande y lo demasiado pequeño: lo que nuestros sentidos no están preparados para captar.
Demócrito, Leucipio y Epicuro sospechaban que la materia no podía dividirse constantemente. Imaginaban que, finalmente, habría que dar tarde o temprano con algo elemental e indivisible: el ladrillo primigenio que conformase todo. Algo a-tomo (literalmente "no divisible"). Aunque recientemente divisible, sus pajas mentales no iban mal encaminadas: es lo más pequeño que podemos encontrar en cualquier elemento químico que mantenga su identidad y sus propiedades.
Me parece lamentable que los medios de comunicación, con esto de Fukushima, se hayan decantado más por el hacer titulares que por conseguir hacer un poco más asequible toda la mística atómica a la que estamos expuestos cada vez que abordan el tema (seguramente porque la profesión del periodista del siglo XXI es, sencillamente, la de hablar de lo que no conoce, ni entiende, ni probablemente le importa o interesa). Podría crucificaros con seis o siete párrafos introductorios insoportables hasta hacer que me odiéis aún más (sobre todo porque la wikipedia es la misma para todos), pero por suerte podemos contar con la desinteresada ayuda de uno de los mejores divulgadores científicos de la historia:
Ahora bien, cómo se extrae energía de los átomos y qué es exactamente la radiactividad. Son conceptos que no nos queda más remedio que asumir, pero que no terminamos de tener muy claro en qué consisten. Como bien ha explicado el señor Sagan, las partículas que conforman los átomos se mantienen unidas por fuerzas que a nuestra escala son francamente despreciables, pero que a unos niveles de masa tan insignificantes resultan titánicas hasta el punto de que sólo resultan vencidas en entornos tan extremos de temperatura y/o presión como el interior de las estrellas.
Cuando las partículas del átomo se recombinan para crear nuevos elementos, se liberan muchas de ellas (como con los muebles del IKEA, que siempre sobra alguna tuerca). También se liberan mediante procesos electroquímicos por la correlación materia/energía y las leyes de la termodinámica, pero esto es otro tema paralelo que no toca (lo menciono para confirmaros que, efectivamente, la lámpara de vuestro salón no posee las condiciones de presión y temperatura del interior del Sol, por si os lo estabais preguntando). Estas partículas conforman la radiación en ondas electromagnéticas (fotones, que son partículas subatómicas no-másicas) y radiación corpuscular (otras partículas másicas con nombres divertidos para ponerle a nuestras mascotas). Todas estas partículas conllevan una energía que define su comportamiento. Los fotones, por ejemplo, son ondas de radio o luz visible si llevan poca energía, o rayos X (o incluso gamma) si van hasta las trancas.
Estas son las “peligrosas” (lo entrecomillo porque lo son sólo para los organismos de células complejas como nosotros; en sí no son ni buenas ni malas, sólo son), las que van a tope, porque al chocar con otros átomos pueden arrancarle algún electrón. Esto hace que el átomo contra el que han chocado deje de tener la misma cantidad de protones y de electrones, y por tanto tenga una carga eléctrica (y estará en su naturaleza recuperar ese electrón que le falta como sea para volver a estabilizar su carga).
Estos átomos puteadillos son llamados iones, como los que dispara aquí mi primo el del pueblo en la foto. Si de todos los millones de átomos de los que se componen nuestras células una cantidad significativa se convierten en iones, la célula se va a quedar hecha un higo y va a empezar a funcionar mal (esto es, de un modo MUY simple, el por qué de la relación entre radiación y cáncer). Recordad: sólo la radiación que transporta MUCHA energía es ionizante, y hace falta que sean MUCHAS de estas partículas roba-electrones las que incidan de forma MUY concentrada en un grupo de células concretas para poder dañarlas.
Existe otro modo en el que un átomo puede expulsar esta radiación. Cuando en su núcleo se acumulan más neutrones (y otras cosas) de los necesarios para ser estable, el átomo
se pone ternesco. ¿Y cómo hace para quitarse esas antiestéticas cartucheras cuando su peso empieza a ser excesivo? Pues sudando la panceta. Irradia. (Y lo hace en lapsos de tiempo curiosamente regulares, un reloj natural de aplicaciones evidentes del que podemos hablar en otro post). A estos átomos rellenitos se les llama isótopos. El hidrógeno, que es el elemento que, junto con el helio, conforma el 99% de la materia del universo, es el átomo más simple de todos: un protón y su simpático electrón rondándole. Si al núcleo se le añade un neutrón se convierte en un isótopo (deuterio) más pesado y un poquito más inestable. Si le añadimos otro neutrón más (tritio) la cosa ya se pone más chunga y se vuelve radiactivo. Afortunadamente el hidrógeno es un tipo muy dinámico y le bastan once días para volver a ponerse en forma. Todos estos isótopos, pese a ser más inestables, mantienen sus propiedades químicas. Es decir, se puede obtener agua (H2O) con dos isótopos de hidrógeno y una de oxígeno (con deuterio se hace la comúnmente llamada "agua pesada").
¿Y qué relación tienen los famosos isótopos radiactivos con las plantas nucleares? Pues se usan, no porque sean radiactivos, sino porque son inestables y son fáciles de romper. Fáciles de fisionar. Además, al romperse el átomo, todo ese sobrepeso del isótopo contribuye a que las partículas subatómicas resultantes del garrapiñazo sean más numerosas y más enérgicas. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión: el átomo que mayor energía liberará a la hora de romperlo, será el más pesado, longevo y a la vez inestable. Al contrario del hidrógeno, el más pequeño y simple de los átomos, el ideal para conseguir esto es el átomo más gordo y con mayor variedad de isótopos encontrado en la tabla periódica. El uranio.
El uranio se encuentra de forma natural en la Tierra en varios de sus isótopos. El que nos interesa para nuestras centrales nucleares es el que tiene 235 (creo) partículas en su núcleo, porque su estructura hace que con sólo añadirle un neutrón más se desintegre, descomponiéndose en Paladio, Kriptón, Xenón, y otras cosas con nombres igualmente pintorescos. Dependiendo en qué se descomponga el Uranio235 la reacción irradia muchas cosas, entre ellas de uno a siete neutrones que tienen todas las probabilidades de espachurrarse contra otro núcleo de Uranio285 y vuelta a empezar. Es una reacción en cadena terriblemente violenta de la que desprende una cantidad increíble de energía, que en las centrales nucleares se usa para alimentar una turbina de vapor.
Evidentemente, la energía que usamos para hacer que unos cuantos neutrones kamikazes se estrellen a granel contra las barras de combustible de uranio y empezar así la reacción en cadena es insignificante en comparación con la cantidad de energía que se obtiene a cambio. Pero, con el tiempo, el uranio empieza a transformarse en esos otros materiales resultantes de la fisión, cada vez se vuelve menos activo, hasta que se reemplaza por nuevas barras puras. Y, ya digo, no un uranio cualquiera: tiene que ser el isótopo Uranio235, que existe de forma natural mezclado con el resto del Uranio, y se obtiene centrifugando el uranio extraído de las minas. El isótopo de uranio más pesado se separa del más ligero al centrifugarlo. Pese a que uno pueda imaginarse la lavadora de su casa, estamos hablando de centrifugar un metal actínido a nivel atómico, y no unos calcetines de agüita del grifo con ariel: es un proceso tecnológicamente complejísimo y muy costoso. Además, esto no fabrica el Uranio235, sólo lo separa. Es decir, el Uranio no es ilimitado. Y el isótopo 235 menos aún, ya que representa un porcentaje ínfimo.
Separo aquí el post en partes, que me está quedando bastante gordito. La semana que viene terminaré de explicar, no solo cómo, sino también por qué funcionan las centrales nucleares, y abordaré el caso concreto de Fukushima y me hartaré de dar hostias a la raza humana.
Demócrito, Leucipio y Epicuro sospechaban que la materia no podía dividirse constantemente. Imaginaban que, finalmente, habría que dar tarde o temprano con algo elemental e indivisible: el ladrillo primigenio que conformase todo. Algo a-tomo (literalmente "no divisible"). Aunque recientemente divisible, sus pajas mentales no iban mal encaminadas: es lo más pequeño que podemos encontrar en cualquier elemento químico que mantenga su identidad y sus propiedades.
Me parece lamentable que los medios de comunicación, con esto de Fukushima, se hayan decantado más por el hacer titulares que por conseguir hacer un poco más asequible toda la mística atómica a la que estamos expuestos cada vez que abordan el tema (seguramente porque la profesión del periodista del siglo XXI es, sencillamente, la de hablar de lo que no conoce, ni entiende, ni probablemente le importa o interesa). Podría crucificaros con seis o siete párrafos introductorios insoportables hasta hacer que me odiéis aún más (sobre todo porque la wikipedia es la misma para todos), pero por suerte podemos contar con la desinteresada ayuda de uno de los mejores divulgadores científicos de la historia:
Ahora bien, cómo se extrae energía de los átomos y qué es exactamente la radiactividad. Son conceptos que no nos queda más remedio que asumir, pero que no terminamos de tener muy claro en qué consisten. Como bien ha explicado el señor Sagan, las partículas que conforman los átomos se mantienen unidas por fuerzas que a nuestra escala son francamente despreciables, pero que a unos niveles de masa tan insignificantes resultan titánicas hasta el punto de que sólo resultan vencidas en entornos tan extremos de temperatura y/o presión como el interior de las estrellas.
Cuando las partículas del átomo se recombinan para crear nuevos elementos, se liberan muchas de ellas (como con los muebles del IKEA, que siempre sobra alguna tuerca). También se liberan mediante procesos electroquímicos por la correlación materia/energía y las leyes de la termodinámica, pero esto es otro tema paralelo que no toca (lo menciono para confirmaros que, efectivamente, la lámpara de vuestro salón no posee las condiciones de presión y temperatura del interior del Sol, por si os lo estabais preguntando). Estas partículas conforman la radiación en ondas electromagnéticas (fotones, que son partículas subatómicas no-másicas) y radiación corpuscular (otras partículas másicas con nombres divertidos para ponerle a nuestras mascotas). Todas estas partículas conllevan una energía que define su comportamiento. Los fotones, por ejemplo, son ondas de radio o luz visible si llevan poca energía, o rayos X (o incluso gamma) si van hasta las trancas.
Estas son las “peligrosas” (lo entrecomillo porque lo son sólo para los organismos de células complejas como nosotros; en sí no son ni buenas ni malas, sólo son), las que van a tope, porque al chocar con otros átomos pueden arrancarle algún electrón. Esto hace que el átomo contra el que han chocado deje de tener la misma cantidad de protones y de electrones, y por tanto tenga una carga eléctrica (y estará en su naturaleza recuperar ese electrón que le falta como sea para volver a estabilizar su carga).
Estos átomos puteadillos son llamados iones, como los que dispara aquí mi primo el del pueblo en la foto. Si de todos los millones de átomos de los que se componen nuestras células una cantidad significativa se convierten en iones, la célula se va a quedar hecha un higo y va a empezar a funcionar mal (esto es, de un modo MUY simple, el por qué de la relación entre radiación y cáncer). Recordad: sólo la radiación que transporta MUCHA energía es ionizante, y hace falta que sean MUCHAS de estas partículas roba-electrones las que incidan de forma MUY concentrada en un grupo de células concretas para poder dañarlas.Existe otro modo en el que un átomo puede expulsar esta radiación. Cuando en su núcleo se acumulan más neutrones (y otras cosas) de los necesarios para ser estable, el átomo
se pone ternesco. ¿Y cómo hace para quitarse esas antiestéticas cartucheras cuando su peso empieza a ser excesivo? Pues sudando la panceta. Irradia. (Y lo hace en lapsos de tiempo curiosamente regulares, un reloj natural de aplicaciones evidentes del que podemos hablar en otro post). A estos átomos rellenitos se les llama isótopos. El hidrógeno, que es el elemento que, junto con el helio, conforma el 99% de la materia del universo, es el átomo más simple de todos: un protón y su simpático electrón rondándole. Si al núcleo se le añade un neutrón se convierte en un isótopo (deuterio) más pesado y un poquito más inestable. Si le añadimos otro neutrón más (tritio) la cosa ya se pone más chunga y se vuelve radiactivo. Afortunadamente el hidrógeno es un tipo muy dinámico y le bastan once días para volver a ponerse en forma. Todos estos isótopos, pese a ser más inestables, mantienen sus propiedades químicas. Es decir, se puede obtener agua (H2O) con dos isótopos de hidrógeno y una de oxígeno (con deuterio se hace la comúnmente llamada "agua pesada").
¿Y qué relación tienen los famosos isótopos radiactivos con las plantas nucleares? Pues se usan, no porque sean radiactivos, sino porque son inestables y son fáciles de romper. Fáciles de fisionar. Además, al romperse el átomo, todo ese sobrepeso del isótopo contribuye a que las partículas subatómicas resultantes del garrapiñazo sean más numerosas y más enérgicas. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión: el átomo que mayor energía liberará a la hora de romperlo, será el más pesado, longevo y a la vez inestable. Al contrario del hidrógeno, el más pequeño y simple de los átomos, el ideal para conseguir esto es el átomo más gordo y con mayor variedad de isótopos encontrado en la tabla periódica. El uranio.El uranio se encuentra de forma natural en la Tierra en varios de sus isótopos. El que nos interesa para nuestras centrales nucleares es el que tiene 235 (creo) partículas en su núcleo, porque su estructura hace que con sólo añadirle un neutrón más se desintegre, descomponiéndose en Paladio, Kriptón, Xenón, y otras cosas con nombres igualmente pintorescos. Dependiendo en qué se descomponga el Uranio235 la reacción irradia muchas cosas, entre ellas de uno a siete neutrones que tienen todas las probabilidades de espachurrarse contra otro núcleo de Uranio285 y vuelta a empezar. Es una reacción en cadena terriblemente violenta de la que desprende una cantidad increíble de energía, que en las centrales nucleares se usa para alimentar una turbina de vapor.
Evidentemente, la energía que usamos para hacer que unos cuantos neutrones kamikazes se estrellen a granel contra las barras de combustible de uranio y empezar así la reacción en cadena es insignificante en comparación con la cantidad de energía que se obtiene a cambio. Pero, con el tiempo, el uranio empieza a transformarse en esos otros materiales resultantes de la fisión, cada vez se vuelve menos activo, hasta que se reemplaza por nuevas barras puras. Y, ya digo, no un uranio cualquiera: tiene que ser el isótopo Uranio235, que existe de forma natural mezclado con el resto del Uranio, y se obtiene centrifugando el uranio extraído de las minas. El isótopo de uranio más pesado se separa del más ligero al centrifugarlo. Pese a que uno pueda imaginarse la lavadora de su casa, estamos hablando de centrifugar un metal actínido a nivel atómico, y no unos calcetines de agüita del grifo con ariel: es un proceso tecnológicamente complejísimo y muy costoso. Además, esto no fabrica el Uranio235, sólo lo separa. Es decir, el Uranio no es ilimitado. Y el isótopo 235 menos aún, ya que representa un porcentaje ínfimo.
Separo aquí el post en partes, que me está quedando bastante gordito. La semana que viene terminaré de explicar, no solo cómo, sino también por qué funcionan las centrales nucleares, y abordaré el caso concreto de Fukushima y me hartaré de dar hostias a la raza humana.
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lunes, 14 de marzo de 2011
Hay que ver, hace que no escribo aquí la hostia, y el caso es que sí que leo posts y comentarios, y ha tenido que salir la jodía Mjjulieta que si el Rebi tal y el rebi cual... y me ha entrado añoranza.
La verdad es que han pasado cosas, y por eso siempre que me voy a poner a escribir algo me da perecica (amén de que ahora, en mi curro... se curra), la verdad, además que esto está tan científico que venir yo aquí con mis polladas tipo ESTO, pues casi que me da corte, y no nos engañemos, yo no estoy suficientemente informado como para hablar de ciencia, política, dildos ni ná de eso (nunca pensaría que alguien no está suficientemente informado como para hablar de dildos, pero, joer, es que el hombre malo tiene un mastery que da miedín).
El caso es que sí que pienso en postear como demuestra la siguiente imagen pantalleada de mi mail:
Y es que yo solo uso los borradores del mail para guardar futuros posts, así que tengo 73 esperando.
Pero bueno, valor y al toro, cuando eso llegue a los 75 posts en borrador me pondré a ellou (a ver, que podría empezar ahora, pero oye, a lo mejor en esos dos borradores restantes se me ocurre la cura contra el cancer y tampoco vamos a privar a la humanidad de eso, ¿no?).
Por cierto, aquí hay un momento paradoja... cuando esté escribiendo el post en borrador número 75 tendré que ponerlo en el blog, pero como tendré que ponerlo en el blog no lo pondré en borradores con lo que no habrá 74 posts en borrador... a menos que no lo ponga y lo ponga en borradores en cuyo caso ... en fin, que eso que nos vemos.
.
La verdad es que han pasado cosas, y por eso siempre que me voy a poner a escribir algo me da perecica (amén de que ahora, en mi curro... se curra), la verdad, además que esto está tan científico que venir yo aquí con mis polladas tipo ESTO, pues casi que me da corte, y no nos engañemos, yo no estoy suficientemente informado como para hablar de ciencia, política, dildos ni ná de eso (nunca pensaría que alguien no está suficientemente informado como para hablar de dildos, pero, joer, es que el hombre malo tiene un mastery que da miedín).
El caso es que sí que pienso en postear como demuestra la siguiente imagen pantalleada de mi mail:
Pero bueno, valor y al toro, cuando eso llegue a los 75 posts en borrador me pondré a ellou (a ver, que podría empezar ahora, pero oye, a lo mejor en esos dos borradores restantes se me ocurre la cura contra el cancer y tampoco vamos a privar a la humanidad de eso, ¿no?).
Por cierto, aquí hay un momento paradoja... cuando esté escribiendo el post en borrador número 75 tendré que ponerlo en el blog, pero como tendré que ponerlo en el blog no lo pondré en borradores con lo que no habrá 74 posts en borrador... a menos que no lo ponga y lo ponga en borradores en cuyo caso ... en fin, que eso que nos vemos.
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lunes, 7 de marzo de 2011
Mi ángel de la guarda es un cachondo
Pese a que todos soñemos cuando dormimos, yo soy de esas personas que no recuerdan nunca lo que han soñado. Y mira que me jode, porque estoy seguro que con este cacho membrillo que tengo sobre los hombros, a tope de power en fase rem y babeando la almohada, soy capaz de presagiar la ubicación de gente desaparecida y cosas así...
Hoy, no obstante, he sido capaz de recordar lo que he soñado y he decidido escribirlo aquí antes de que se me olvide, porque ha sido tan flipante como preocupante.
Los nazis vienen y en un bombardeo aéreo me ponen la casa en órbita. Así, para empezar. Me alegro por dos cosas; una, me lo cubre el seguro de la hipoteca. Dos, yo no estaba dentro. Pero claro, luego caigo en que no tengo dónde dormir, y me entra la bajona. Me pongo a llamar amigos a ver si alguno me adopta un par de días.
Por suerte mi buen amigo Burt Reynolds -que vive en el barrio- me deja su casa de la playa, ya que él va a estar haciendo carreras ilegales. Ah, el bueno de Burt (la casa es cojonuda, pero está llena de pelos de bigote por todas partes)...
Cuando intento meterme en la cama, resulta que hay dentro una negra gorda con cresta y piercings durmiendo. No me preguntéis por qué, pero mi mayor preocupación entonces es meterme yo también intentando no despertarla. Y la despierto. Pero no pasa nada, porque nos hacemos amigos enseguida viendo películas de Tony Curtis.
Sin venir a cuento y no sabiendo muy bien cómo, la negra gorda con cresta y yo descubrimos un complot de una raza alienígena de robots que planean invadir la tierra para arrebatarnos el secreto de la reproducción mamífera. Y no sólo eso: subrepticiamente el gobierno de España les ha estado vendiendo armamento a tal efecto, por lo que nos abducen con chopos CETME.
No sé qué es de la gorda, pero a mí me obligan a copular con Natalia Verbeke, lo cual no está mal, de no ser porque descubro que es una réplica terminator cuando compruebo que tiene el chocho frío y le sabe a tres en uno.
Y sonó el despertador.
Así que no sé si quiero seguir recordando mis sueños, o si le pasa algo a mi cabeza para soñar estas mierdas, o si es grave doctor, o si vender los derechos para hacer una peli. Ahí os dejo eso.
Hala, majetes.
Hoy, no obstante, he sido capaz de recordar lo que he soñado y he decidido escribirlo aquí antes de que se me olvide, porque ha sido tan flipante como preocupante.
Los nazis vienen y en un bombardeo aéreo me ponen la casa en órbita. Así, para empezar. Me alegro por dos cosas; una, me lo cubre el seguro de la hipoteca. Dos, yo no estaba dentro. Pero claro, luego caigo en que no tengo dónde dormir, y me entra la bajona. Me pongo a llamar amigos a ver si alguno me adopta un par de días.
Por suerte mi buen amigo Burt Reynolds -que vive en el barrio- me deja su casa de la playa, ya que él va a estar haciendo carreras ilegales. Ah, el bueno de Burt (la casa es cojonuda, pero está llena de pelos de bigote por todas partes)...
Cuando intento meterme en la cama, resulta que hay dentro una negra gorda con cresta y piercings durmiendo. No me preguntéis por qué, pero mi mayor preocupación entonces es meterme yo también intentando no despertarla. Y la despierto. Pero no pasa nada, porque nos hacemos amigos enseguida viendo películas de Tony Curtis.
Sin venir a cuento y no sabiendo muy bien cómo, la negra gorda con cresta y yo descubrimos un complot de una raza alienígena de robots que planean invadir la tierra para arrebatarnos el secreto de la reproducción mamífera. Y no sólo eso: subrepticiamente el gobierno de España les ha estado vendiendo armamento a tal efecto, por lo que nos abducen con chopos CETME.
No sé qué es de la gorda, pero a mí me obligan a copular con Natalia Verbeke, lo cual no está mal, de no ser porque descubro que es una réplica terminator cuando compruebo que tiene el chocho frío y le sabe a tres en uno.
Y sonó el despertador.
Así que no sé si quiero seguir recordando mis sueños, o si le pasa algo a mi cabeza para soñar estas mierdas, o si es grave doctor, o si vender los derechos para hacer una peli. Ahí os dejo eso.
Hala, majetes.
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lunes, 28 de febrero de 2011
Valeriy, Boris y Alexei
Qué hartazgo, por Dios, verme una y otra vez hablando de la zafia y vil naturaleza del ser humano. Sobre todo el de derechas -y los casados, esos son los peorcitos-. Es cierto. De modo que hoy voy a intentar hablaros de todo lo contrario, y de las excepcionales condiciones que han de darse para que vosotros, vil escoria, podáis sacar lo mejor de vosotros mismos.
Bienvenidos a Pripyat. Encantadora ciudad que toma su nombre del río que lo atraviesa, al norte de Ucrania, oblast de Kiev. Sus suelos son fértiles y su clima templado; y a día de hoy siguen siéndolo, aunque arrastren el peor veneno que nunca jamás nadie imaginó. Algunos ya sabréis sobre qué voy a hablaros, otros estaréis con cara de vaca rumiando mientras ve pasar el tren. Seguro que caéis en cuanto os hable de la zona de alienación Chernóbil (desaconsejo la búsqueda de material gráfico, internet y morbo van por definición de la manita). La ciudad fué construida como dormitorio para las familias de los trabajadores de la central nuclear V.I. Lénin, a diez kilómetros de distancia, llegó a tener más de cuarenta mil habitantes, y en la Unión Soviética se la conocía como "la ciudad del futuro".
La noche del 26 de Abril de 1986, y con la intención de aumentar la seguridad en la planta, los ingenieros quisieron probar los límites de las turbinas de vapor antes de detenerse completamente. El vapor se obtiene del agua pura que pasa por unas barras de dióxido de uranio, y este proceso se controla y contrarresta con otras barras de boro (una especie de sistema acelerador/freno), todo ello envuelto en toneladas de grafito.
Existe un fenómeno llamado "envenenamiento por xenón" en el caso de que la interacción del uranio no sea de una cierta magnitud. Pese al nombre del término, esto no es necesariamente malo: símplemente se produce demasiado gas xenón (neutrones a go-gó) y han de pasar un par de días hasta que su nivel en el núcleo descienda y sea posible de nuevo la fisión atómica y el reactor pueda ponerse nuevamente en marcha. Para evitar este efecto, los ingenieros desconetaron todos los protocolos de seguridad y el control automático del núcleo del reactor.
No se produjo xenón, pero en ese juego de embrague/acelerador con el que los ingenieros quisieron mantener despierto al reactor, la potencia generada fue tal que las barras de boro se deformaron por la temperatura: el coche iba sin frenos. En lugar del xenón hubo tal concentración de hidrógeno, que la presión hizo que toda la cubierta de cien toneladas del reactor número cuatro volara por los aires. No fué una explosión atómica, ni una gran bola de fuego que lo iluminara todo, nada tan espectacular. Símplemente acumulación de gases. 31 muertos.
El núcleo del reactor quedó en contacto con el aire. Toneladas de magma en estado de fisión a 2500 grados centígrados en su superficie devorándolo todo. Los bomberos militares de la base pidieron ayuda a los bomberos de Kiev para controlar el incendio e impedir que se propagase a los demás reactores. Lo lograron, pero el foco, evidentemente, era incontrolable. El calor en el pozo del reactor cuatro creaba un efecto chimenea que disparaba polvo radiactivo a un kilómetro de altura.
A partir de este punto es difícil hablar del número de muertos que el accidente causó, causa, y sigue causando. Para que os hagáis una idea, un ser humano adulto puede absorber aproximadamente 2 Roentgens de radiación al año. En la central en ese momento los bomberos estuvieron expuestos a unos 1500. La ciudad de Pripyat no se evacuó hasta tres días más tarde. Los que se negaron a abandonar sus hogares murieron esa misma semana.
El 1 de Mayo, lejos de ser consecuentes, las autoridades comunicaban que la situación estaba bajo control y que el peligro había pasado, e invitaban a todo el país a salir a la calle a celebrar la fiesta del primero de Mayo. En Kiev, a 100 kilómetros de Pripyat, hoy se habla de aquella celebración como "el desfile de la muerte". El responsable del comité se suicidó un año después.
Mientras, en la central de Chernóbil el gobierno movilizó a miles de soldados para, ataviados con unos simples guantes y unas máscaras de tela, limpiar de polvo radiactivo los alrededores de Pripyat y sacrificar a todos los animales de la zona, salvajes o no (pelaje + polvo radiactivo = chungo). A estos trabajadores se les llamo "liquidadores". Algunos se imaginaban lo que estaba pasando, la gran mayoría no, pero el gobierno te cambiaba los dos años de servicio militar por tan sólo dos días de trabajo allí.
No obstante, lo peor no había pasado. El magma del reactor estaba comenzando a filtrarse hacia abajo, devorando la estructura que lo contenía. Bajo el recipiente del reactor estaban las piscinas de agua que desalojaban el material residual de los reactores. Todo el sistema automático de drenaje quedó inutilizado en la explosión. Si el magma entraba en contacto con el agua (hidrógeno y oxígeno) nos enfrentabamos a una reacción en los demás reactores, y una explosión cientos de veces superior a la de Hiroshima. Además, la polución nuclear dejaría de ser una columna de polvo de un kilómetro de altura. Las reservas de agua subterráneas, los ríos y finalmente los mares se verían contaminados. Toda Europa sería un cementerio en cuestión de unos pocos meses y, aún a día de hoy, no sabemos cuáles habrían sido las consecuencias a escala planetaria.
Lo repetiré: Toda Europa sería un cementerio en cuestión de unos pocos meses.
A diferencia de los primeros liquidadores, hubo tres hombres que entendieron esto perfectamente, que eran plenamente conscientes de la situación allí. Sobre ellos no se han hecho películas en Hollywood, ni nada por el estilo. Sus nombres ni si quiera nos resultan familiares. Y, sin embargo, se sumergieron en lo que a día de hoy es su tumba, sabiendo que no había ninguna posibilidad de sobrevivir a aquello, para salvar millones de vidas. Valeriy Bezpalov, Boris Baranov y Alexei Ananenko se sumergieron en aquella piscina de ácido nuclear para, contra todo pronóstico, conseguir abrir las esclusas de evacuación y verter todo el agua hacia los depósitos exteriores preparados para recoger todo el material radioactivo. A día de hoy sus cadáveres, de un modo u otro, siguen ahí. Probablemente les debáis la vida y, al igual que yo hasta hace un tiempo, ni si quiera lo sabíais.
Cuando fuera de la Unión Soviética empezaron a medirse niveles de radiactividad por encima de lo normal, el mundo entero miró en dirección a la Unión Soviética en lo que hasta ahora ha debido de ser el WTF!? más jodidamente épico de la historia de la raza humana. El desastre ya no podía seguir ocultándose (hoy día los casos de cáncer en el Este de Francia y el Norte de Italia siguen siendo cincuenta veces más frecuentes a lo normal). Hans Blix, por aquel entonces responsable del Organismo Internacional de Energía Atómica, fue el primer occidental "invitado" por Gorbachov para analizar la situación. Dentro y fuera de la Unión hubo que hacer pública y transparente la situación de Pripyat y la planta de Chernóbil.
La población entera de Pripyat se encontraba en estado latente en varios hospitales de Moscú, algunos siendo víctimas de horribles afecciones tumorales, espina bífida y quemaduras inexplicables que ulceraban la carne hasta los huesos.
Había que sellar la central de Chernóbil. Se proyectó lo que finalmente sería "el sarcófago", una estructura de hormigón y acero que cubriría el complejo. Sin embargo, una vez allí, los ingenieros vieron que la superficie de la central se encontraba cubierta de escombros radiactivos, gran parte de ellos bloques de grafito despedidos del núcleo del reactor. Era imperativo que todo aquel material fuera devuelto al pozo del reactor antes de comenzar la construcción del sarcófago.
Se desplegaron robots que empujasen los escombros desde los tejados, pero la apabullante radiación fundió sus circuitos en tan sólo dos días: habría que hacerlo a mano. Miles de soldados y voluntarios confeccionaron ellos mismos con plomo trajes que llegaban a pesar 30 kilos, y trabajaron en los tejados de Chernóbil en turnos de cuarenta segundos, lo suficiente para lanzar un par de paletadas de escombros o arrojar con las manos algún fragmento de grafito. Varias veces al día. Según sus propias descripciones, en aquellos tejados podías sentir cómo te ardían los ojos, miles de alfileres se te clavaban en la cara y por algún motivo ni si quiera podían oír sus propios dientes cuando los hacían chocar abriendo y cerrando la boca. Hicieron su trabajo en un tiempo récord y en condiciones extremas. Sin políticos, mentiras ni generales que les dijesen lo que hacer, se hicieron llamar "biorobots". A día de hoy pocos superan la cincuentena, pero todos tienen la forma física de unanciano moribundo.
En esta foto, tomada por Igor Kostin, podéis ver a los biorobots en el tejado de la central. Las manchas blancas en la parte inferior de la fotografía fueron causadas por el pulso radiactivo que les golpeaba desde el interior del nucleo bajo ellos y que afectó los negativos de Igor. Como podréis observar a simple vista, sus trajes eran de todo menos perfectos para trabajar en semejantes condiciones.
La construcción del sarcófago costó 23.000.000.000 (vintitrés mil millones) de rublos. Por aquél entonces el rublo tenía un valor similar al del dólar, con la diferencia de que el salario mensual medio en la Unión era de 180 rublos. Hay quien dice que esto fue probablemente la gota que colmó el vaso para la ya maltrecha y corrupta Unión Soviética.
A día de hoy la ciudad de Pripyat es un cementerio fantasma. Se puede visitar de forma segura durante unas horas, pero la radiación beta ya se encuentra a veinte centímetros de profundidad bajo el suelo: es absolutamente irrecuperable, y lo seguirá siendo durante más de 20.000 años. El sarcófago empieza a mostrar serios desperfectos y es necesario sustituirlo.
Las naciones unidas proyectaron un fondo para la creación, a treinta años vista, de un segundo sarcófago que cubriese el primero. Han pasado 25 y, pese a estar totalmente planificado y en manos de dos empresas francesas, la puesta en marcha de su construcción lleva ya diez meses de retraso, y a día de hoy la arruinada Ucrania es absolutamente incapaz de hacer nada salvo rezar.
Cien mil voluntarios muertos, cuatrocientos mil afectados, Valeriy, Boris y Alexei -amén de otros dos millones de víctimas- merecen algo más. Digo yo.
**A modo de breve actualización, y gracias al apunte del ladino-aunque-majo E.Martin en los comentarios, mencionar también a los pilotos y trabajadores que hicieron su parte desde los helocópteros los primeros días de la catástrofe, sobre el epicentro de la columna de calor que disparaba aire y polvo contaminados a 180 grados centígrados (y, también, miles de Roentgens), y que arrojaron, a veces incluso con sus propias manos, arcilla, plomo, dolomita y boro sobre la caldera del reactor para eliminar y paliar en lo posible el incombustible incendio atómico del núcleo.
Respecto a las fuentes energéticas alternativas, existen muchas, y todas costosas. La energía nuclear tal y como la utilizamos hoy en día es viable si también entendemos como tal -viable- la asunción de riesgos que supone. No todos estamos dispuestos a hacerlo. Hemos hecho un uso prematuro e infantil de un recurso en el que no se ha puesto ningún énfasis en su uso responsable. Hoy empezamos a discernir modos (también costosos) de utilizar el poder del átomo de forma segura y limpia, pero probablemente no los veremos en funcionamiento hasta el 2022.
Os dejo las últimas palabras de Carl Sagan en su serie de documentales Cosmos respecto a la responsabilidad de usar estos recursos. Si pudiese ver hacia dónde nos estamos encaminando, probablemente se volvería a la tumba él solito.
Bienvenidos a Pripyat. Encantadora ciudad que toma su nombre del río que lo atraviesa, al norte de Ucrania, oblast de Kiev. Sus suelos son fértiles y su clima templado; y a día de hoy siguen siéndolo, aunque arrastren el peor veneno que nunca jamás nadie imaginó. Algunos ya sabréis sobre qué voy a hablaros, otros estaréis con cara de vaca rumiando mientras ve pasar el tren. Seguro que caéis en cuanto os hable de la zona de alienación Chernóbil (desaconsejo la búsqueda de material gráfico, internet y morbo van por definición de la manita). La ciudad fué construida como dormitorio para las familias de los trabajadores de la central nuclear V.I. Lénin, a diez kilómetros de distancia, llegó a tener más de cuarenta mil habitantes, y en la Unión Soviética se la conocía como "la ciudad del futuro".La noche del 26 de Abril de 1986, y con la intención de aumentar la seguridad en la planta, los ingenieros quisieron probar los límites de las turbinas de vapor antes de detenerse completamente. El vapor se obtiene del agua pura que pasa por unas barras de dióxido de uranio, y este proceso se controla y contrarresta con otras barras de boro (una especie de sistema acelerador/freno), todo ello envuelto en toneladas de grafito.
Existe un fenómeno llamado "envenenamiento por xenón" en el caso de que la interacción del uranio no sea de una cierta magnitud. Pese al nombre del término, esto no es necesariamente malo: símplemente se produce demasiado gas xenón (neutrones a go-gó) y han de pasar un par de días hasta que su nivel en el núcleo descienda y sea posible de nuevo la fisión atómica y el reactor pueda ponerse nuevamente en marcha. Para evitar este efecto, los ingenieros desconetaron todos los protocolos de seguridad y el control automático del núcleo del reactor.
No se produjo xenón, pero en ese juego de embrague/acelerador con el que los ingenieros quisieron mantener despierto al reactor, la potencia generada fue tal que las barras de boro se deformaron por la temperatura: el coche iba sin frenos. En lugar del xenón hubo tal concentración de hidrógeno, que la presión hizo que toda la cubierta de cien toneladas del reactor número cuatro volara por los aires. No fué una explosión atómica, ni una gran bola de fuego que lo iluminara todo, nada tan espectacular. Símplemente acumulación de gases. 31 muertos.
El núcleo del reactor quedó en contacto con el aire. Toneladas de magma en estado de fisión a 2500 grados centígrados en su superficie devorándolo todo. Los bomberos militares de la base pidieron ayuda a los bomberos de Kiev para controlar el incendio e impedir que se propagase a los demás reactores. Lo lograron, pero el foco, evidentemente, era incontrolable. El calor en el pozo del reactor cuatro creaba un efecto chimenea que disparaba polvo radiactivo a un kilómetro de altura.
A partir de este punto es difícil hablar del número de muertos que el accidente causó, causa, y sigue causando. Para que os hagáis una idea, un ser humano adulto puede absorber aproximadamente 2 Roentgens de radiación al año. En la central en ese momento los bomberos estuvieron expuestos a unos 1500. La ciudad de Pripyat no se evacuó hasta tres días más tarde. Los que se negaron a abandonar sus hogares murieron esa misma semana.
El 1 de Mayo, lejos de ser consecuentes, las autoridades comunicaban que la situación estaba bajo control y que el peligro había pasado, e invitaban a todo el país a salir a la calle a celebrar la fiesta del primero de Mayo. En Kiev, a 100 kilómetros de Pripyat, hoy se habla de aquella celebración como "el desfile de la muerte". El responsable del comité se suicidó un año después.
Mientras, en la central de Chernóbil el gobierno movilizó a miles de soldados para, ataviados con unos simples guantes y unas máscaras de tela, limpiar de polvo radiactivo los alrededores de Pripyat y sacrificar a todos los animales de la zona, salvajes o no (pelaje + polvo radiactivo = chungo). A estos trabajadores se les llamo "liquidadores". Algunos se imaginaban lo que estaba pasando, la gran mayoría no, pero el gobierno te cambiaba los dos años de servicio militar por tan sólo dos días de trabajo allí.
No obstante, lo peor no había pasado. El magma del reactor estaba comenzando a filtrarse hacia abajo, devorando la estructura que lo contenía. Bajo el recipiente del reactor estaban las piscinas de agua que desalojaban el material residual de los reactores. Todo el sistema automático de drenaje quedó inutilizado en la explosión. Si el magma entraba en contacto con el agua (hidrógeno y oxígeno) nos enfrentabamos a una reacción en los demás reactores, y una explosión cientos de veces superior a la de Hiroshima. Además, la polución nuclear dejaría de ser una columna de polvo de un kilómetro de altura. Las reservas de agua subterráneas, los ríos y finalmente los mares se verían contaminados. Toda Europa sería un cementerio en cuestión de unos pocos meses y, aún a día de hoy, no sabemos cuáles habrían sido las consecuencias a escala planetaria.Lo repetiré: Toda Europa sería un cementerio en cuestión de unos pocos meses.
A diferencia de los primeros liquidadores, hubo tres hombres que entendieron esto perfectamente, que eran plenamente conscientes de la situación allí. Sobre ellos no se han hecho películas en Hollywood, ni nada por el estilo. Sus nombres ni si quiera nos resultan familiares. Y, sin embargo, se sumergieron en lo que a día de hoy es su tumba, sabiendo que no había ninguna posibilidad de sobrevivir a aquello, para salvar millones de vidas. Valeriy Bezpalov, Boris Baranov y Alexei Ananenko se sumergieron en aquella piscina de ácido nuclear para, contra todo pronóstico, conseguir abrir las esclusas de evacuación y verter todo el agua hacia los depósitos exteriores preparados para recoger todo el material radioactivo. A día de hoy sus cadáveres, de un modo u otro, siguen ahí. Probablemente les debáis la vida y, al igual que yo hasta hace un tiempo, ni si quiera lo sabíais.
Cuando fuera de la Unión Soviética empezaron a medirse niveles de radiactividad por encima de lo normal, el mundo entero miró en dirección a la Unión Soviética en lo que hasta ahora ha debido de ser el WTF!? más jodidamente épico de la historia de la raza humana. El desastre ya no podía seguir ocultándose (hoy día los casos de cáncer en el Este de Francia y el Norte de Italia siguen siendo cincuenta veces más frecuentes a lo normal). Hans Blix, por aquel entonces responsable del Organismo Internacional de Energía Atómica, fue el primer occidental "invitado" por Gorbachov para analizar la situación. Dentro y fuera de la Unión hubo que hacer pública y transparente la situación de Pripyat y la planta de Chernóbil.
La población entera de Pripyat se encontraba en estado latente en varios hospitales de Moscú, algunos siendo víctimas de horribles afecciones tumorales, espina bífida y quemaduras inexplicables que ulceraban la carne hasta los huesos.
Había que sellar la central de Chernóbil. Se proyectó lo que finalmente sería "el sarcófago", una estructura de hormigón y acero que cubriría el complejo. Sin embargo, una vez allí, los ingenieros vieron que la superficie de la central se encontraba cubierta de escombros radiactivos, gran parte de ellos bloques de grafito despedidos del núcleo del reactor. Era imperativo que todo aquel material fuera devuelto al pozo del reactor antes de comenzar la construcción del sarcófago.Se desplegaron robots que empujasen los escombros desde los tejados, pero la apabullante radiación fundió sus circuitos en tan sólo dos días: habría que hacerlo a mano. Miles de soldados y voluntarios confeccionaron ellos mismos con plomo trajes que llegaban a pesar 30 kilos, y trabajaron en los tejados de Chernóbil en turnos de cuarenta segundos, lo suficiente para lanzar un par de paletadas de escombros o arrojar con las manos algún fragmento de grafito. Varias veces al día. Según sus propias descripciones, en aquellos tejados podías sentir cómo te ardían los ojos, miles de alfileres se te clavaban en la cara y por algún motivo ni si quiera podían oír sus propios dientes cuando los hacían chocar abriendo y cerrando la boca. Hicieron su trabajo en un tiempo récord y en condiciones extremas. Sin políticos, mentiras ni generales que les dijesen lo que hacer, se hicieron llamar "biorobots". A día de hoy pocos superan la cincuentena, pero todos tienen la forma física de unanciano moribundo.
En esta foto, tomada por Igor Kostin, podéis ver a los biorobots en el tejado de la central. Las manchas blancas en la parte inferior de la fotografía fueron causadas por el pulso radiactivo que les golpeaba desde el interior del nucleo bajo ellos y que afectó los negativos de Igor. Como podréis observar a simple vista, sus trajes eran de todo menos perfectos para trabajar en semejantes condiciones.La construcción del sarcófago costó 23.000.000.000 (vintitrés mil millones) de rublos. Por aquél entonces el rublo tenía un valor similar al del dólar, con la diferencia de que el salario mensual medio en la Unión era de 180 rublos. Hay quien dice que esto fue probablemente la gota que colmó el vaso para la ya maltrecha y corrupta Unión Soviética.
A día de hoy la ciudad de Pripyat es un cementerio fantasma. Se puede visitar de forma segura durante unas horas, pero la radiación beta ya se encuentra a veinte centímetros de profundidad bajo el suelo: es absolutamente irrecuperable, y lo seguirá siendo durante más de 20.000 años. El sarcófago empieza a mostrar serios desperfectos y es necesario sustituirlo.
Las naciones unidas proyectaron un fondo para la creación, a treinta años vista, de un segundo sarcófago que cubriese el primero. Han pasado 25 y, pese a estar totalmente planificado y en manos de dos empresas francesas, la puesta en marcha de su construcción lleva ya diez meses de retraso, y a día de hoy la arruinada Ucrania es absolutamente incapaz de hacer nada salvo rezar.
Cien mil voluntarios muertos, cuatrocientos mil afectados, Valeriy, Boris y Alexei -amén de otros dos millones de víctimas- merecen algo más. Digo yo.
**A modo de breve actualización, y gracias al apunte del ladino-aunque-majo E.Martin en los comentarios, mencionar también a los pilotos y trabajadores que hicieron su parte desde los helocópteros los primeros días de la catástrofe, sobre el epicentro de la columna de calor que disparaba aire y polvo contaminados a 180 grados centígrados (y, también, miles de Roentgens), y que arrojaron, a veces incluso con sus propias manos, arcilla, plomo, dolomita y boro sobre la caldera del reactor para eliminar y paliar en lo posible el incombustible incendio atómico del núcleo.
Respecto a las fuentes energéticas alternativas, existen muchas, y todas costosas. La energía nuclear tal y como la utilizamos hoy en día es viable si también entendemos como tal -viable- la asunción de riesgos que supone. No todos estamos dispuestos a hacerlo. Hemos hecho un uso prematuro e infantil de un recurso en el que no se ha puesto ningún énfasis en su uso responsable. Hoy empezamos a discernir modos (también costosos) de utilizar el poder del átomo de forma segura y limpia, pero probablemente no los veremos en funcionamiento hasta el 2022.
Os dejo las últimas palabras de Carl Sagan en su serie de documentales Cosmos respecto a la responsabilidad de usar estos recursos. Si pudiese ver hacia dónde nos estamos encaminando, probablemente se volvería a la tumba él solito.
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sábado, 19 de febrero de 2011
P.I.P.I.
He tardado treinta y cuatro años en completar un exaustivo estudio sobre lo que he venido en llamar "Personalidades integradas por peligrosidad idiótica", o P.I.P.I.
El P.I.P.I. abarca a la totalidad de la población mundial con dos claras excepciones: los integrantes de este blog y usted, distinguido lector. Todos los demás están cubiertos por el P.I.P.I. y son potencialmente perniciosos en este órden:
6.- Imbéciles.
5.- Imbéciles torpes.
4.- Hijos de puta.
3.- Imbéciles bienintencionados.
2.- Imbéciles hijos de puta.
1.- Imbéciles motivados.
El P.I.P.I. abarca a la totalidad de la población mundial con dos claras excepciones: los integrantes de este blog y usted, distinguido lector. Todos los demás están cubiertos por el P.I.P.I. y son potencialmente perniciosos en este órden:
6.- Imbéciles.
5.- Imbéciles torpes.
4.- Hijos de puta.
3.- Imbéciles bienintencionados.
2.- Imbéciles hijos de puta.
1.- Imbéciles motivados.
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jueves, 10 de febrero de 2011
Acrílico
Hace tiempo encontré una miniatura. No sabría decir exáctamente cuándo, pero más de un año. Entre el primer par de hojas rojas y un cumpleaños.
Era estupenda, no tenía marcas del molde y estaba hecha de una resina fina y suave, con un detalle espectacular. La forma era muy dinámica, de estos modelos que sólo con verlos ya te puedes imaginar lo que vas a disfrutar sacando unos relieves por aquí o marcando unas sombras por allá, haciéndo que resalte la luz donde más llama la atención. Era una pieza de las que te motivan sólo con verlas a presentarte a algún concurso, sabiendo que cuantas más ganas pongas en trabajar en ella, mejor te lo vas a pasar pintándola.
Algunas piezas estaban rotas, y alguien las había pegado de cualquier manera con un pegamento no muy delicado, por ello estaba en el fondo de una caja de ofertas en una tienducha. Hasta mi bolsillo podía pagar algo así, de manera que no me lo pensé.
No soy un trabajador muy metódico, y no suelo encasillareme en una sóla técnica. También soy lento pintando y me canso rápido si paso mucho tiempo trabajando en lo mismo, por lo que me gusta pintar con calidad en sesiones no muy largas, y sin marcarme metas. Lo que no se pinte hoy, se puede pintar mañana. O mañana cojo el disolvente y lo rehago todo de cero. Pero siempre con mucho cariño y paciencia. Disfrutando y visualizando cómo puede encajar cada filigrana y cada detalle con lo que puedo pintar otro día.
Al final, como con muchas otras miniaturas, la perdí. O se me rompió. La imprimé con aerógrafo, capas suaves, muy líquidas, delicadas como su resina. Rehice algunas partes perdidas de estaño esculpiéndolas de nuevo en masilla de modelismo. Tenía un millón de cajitas preparadas con elementos de escenografía para decorarle la peana. Diluí la pintura hasta casi convertirla en agua para, película tras película, recrearme en todos sus relieves y conseguir un resultado suave y bien difuminado. Al menos lo intenté. Pero un día ya no estaba. Se la comió el perro. O la tiró la señora de la limpieza cuando quitaba el polvo y la hizo añicos. O una botella de disolvente se virtió sobre mi mesa de trabajo y tuve que tirarlo todo. Ya no me acuerdo cuál de todas fue.
Desde entonces he pintado otras. Algunas me han quedado mejor y otras peor. Algunas también se accidentaron. Pero con todas aprendes cosas; nuevas técnicas, nuevos materiales, nuevas ideas. Aún así, a veces me acuerdo de algunas, sobre todo las que quedaron a medio pintar, e intento recordar al menos la marca del fabricante, por ver si consigo alguna similar de su serie. A veces las encuentro, pero nunca resultan ser lo mismo que aquellas que perdí, no sé por qué.
Sé que todos esos modelos también los habrán pintado otros con mayor o menor acierto, pero las de mi vitrina son las mías. Y me encantan. Y podría tirarme las horas muertas mirándolas, pero prefiero dedicarles sólo unos minutos y dedicar mi tiempo a seguir pintando la tonelada de miniaturas que me esperan desnudas en mi estudio y que aún tengo pendientes, para seguir llenando vitrinas, para segir aprendiendo, y para seguir pasándomelo en grande.
Dedicado a una lámpara de dibujo estupenda. Tú sabes quién eres.
Era estupenda, no tenía marcas del molde y estaba hecha de una resina fina y suave, con un detalle espectacular. La forma era muy dinámica, de estos modelos que sólo con verlos ya te puedes imaginar lo que vas a disfrutar sacando unos relieves por aquí o marcando unas sombras por allá, haciéndo que resalte la luz donde más llama la atención. Era una pieza de las que te motivan sólo con verlas a presentarte a algún concurso, sabiendo que cuantas más ganas pongas en trabajar en ella, mejor te lo vas a pasar pintándola.
Algunas piezas estaban rotas, y alguien las había pegado de cualquier manera con un pegamento no muy delicado, por ello estaba en el fondo de una caja de ofertas en una tienducha. Hasta mi bolsillo podía pagar algo así, de manera que no me lo pensé.
No soy un trabajador muy metódico, y no suelo encasillareme en una sóla técnica. También soy lento pintando y me canso rápido si paso mucho tiempo trabajando en lo mismo, por lo que me gusta pintar con calidad en sesiones no muy largas, y sin marcarme metas. Lo que no se pinte hoy, se puede pintar mañana. O mañana cojo el disolvente y lo rehago todo de cero. Pero siempre con mucho cariño y paciencia. Disfrutando y visualizando cómo puede encajar cada filigrana y cada detalle con lo que puedo pintar otro día.
Al final, como con muchas otras miniaturas, la perdí. O se me rompió. La imprimé con aerógrafo, capas suaves, muy líquidas, delicadas como su resina. Rehice algunas partes perdidas de estaño esculpiéndolas de nuevo en masilla de modelismo. Tenía un millón de cajitas preparadas con elementos de escenografía para decorarle la peana. Diluí la pintura hasta casi convertirla en agua para, película tras película, recrearme en todos sus relieves y conseguir un resultado suave y bien difuminado. Al menos lo intenté. Pero un día ya no estaba. Se la comió el perro. O la tiró la señora de la limpieza cuando quitaba el polvo y la hizo añicos. O una botella de disolvente se virtió sobre mi mesa de trabajo y tuve que tirarlo todo. Ya no me acuerdo cuál de todas fue.
Desde entonces he pintado otras. Algunas me han quedado mejor y otras peor. Algunas también se accidentaron. Pero con todas aprendes cosas; nuevas técnicas, nuevos materiales, nuevas ideas. Aún así, a veces me acuerdo de algunas, sobre todo las que quedaron a medio pintar, e intento recordar al menos la marca del fabricante, por ver si consigo alguna similar de su serie. A veces las encuentro, pero nunca resultan ser lo mismo que aquellas que perdí, no sé por qué.
Sé que todos esos modelos también los habrán pintado otros con mayor o menor acierto, pero las de mi vitrina son las mías. Y me encantan. Y podría tirarme las horas muertas mirándolas, pero prefiero dedicarles sólo unos minutos y dedicar mi tiempo a seguir pintando la tonelada de miniaturas que me esperan desnudas en mi estudio y que aún tengo pendientes, para seguir llenando vitrinas, para segir aprendiendo, y para seguir pasándomelo en grande.
Dedicado a una lámpara de dibujo estupenda. Tú sabes quién eres.
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martes, 8 de febrero de 2011
3
Vale que les han puesto más banderillas que a una ronda de chatos, pero la semana pasada tuve que retrasar mi hora habitual de comida, y estuve viendo "sé lo que hicísteis".
Horror. No ya por los contenidos en sí, o el bajón que han dado los guionistas (esto es tema a parte): el programa se ha reducido a unas cuantas jamonas en mini-vestiditos entrando y saliendo del plató por unas escaleras puestas con un propósito demasiado claro.
Y no es que no me guste la carne, es que no me gusta la mercadotecnia a la italiana. Vale que el programa siempre había tenido unas chicas estupendas, pero -a excepción de Pilar Rubio, que no daba para más- solían estar a la altura de un programa que se basaba en otras cosas. Ya no.
Adoro la pornografía, pero en su contexto; tanto mediático como en su ámbito de consumo: me incomoda rebozarme en ella si estoy comiendo con mis compañeras de trabajo, que aún creen que soy una persona decente. Es más, si una mujer libremente se quiere despatarrar por dinero con ella vaya mi bendición, pero estas tonterías que no me la ponen ni morcillona camufladas de programa de actualidad, humor, o lo que sea, pues como que no. Porque Patricia Conde puede estar cañón y ser esto un aliciente, pero además tiene tablas, experiencia, soltura y vale para ello. Pero las otras dos están por lo que están, y el nivel actual de los guiones también dejan a las veteranas al mismo nivel.
Lo mismo pasa con Anna Simon en Cuatro. Pese a que tener una licenciatura en periodismo cada vez sirva para menos, el papel y los pispajos de guión que le dejan a esta chica son, como diría Rajoy, verdaderamente notables.
Ojo, que de algo hay que comer, y seguro que mal no les pagan. Es más, todo mi respeto por ellas: escribo esto como espectador que ve cómo su inteligencia es menospreciada en aras de su polla morena. Bastante tengo con media hora en todas las cadenas sobre prensa rosa deportiva, como para luego rematar el tópico con un desfile de minifaldas (sí: Paula Prendes en pelotas leyendo la metamorfósis de Kafka haría audiencia, pero leyendo el Marca ya lo petaría).
Que el sexo siempre ha vendido es obvio. No hay que estrujarse mucho la cabeza (aproveche esta oportunidad para hacer un jacarandoso doble sentido y siéntase como el autor) y es algo que nos gusta a todos. Y a todas. En cuanto a estímulo visual es inmediato y evidente, sobre todo en el caso de los hombres (esto cumple una función que revierte en vuestro beneficio, así que no nos despreciéis por ello, furibundas y queridas lectoras). Si la tele en vez de verse se comiese, nos venderían las cosas con salsa barbacoa... vale, y también con sexo. Pero esto no es óbice para abstraerse de todo lo que el noble arte de la publicidad exige (¡JA!) a la hora de conseguir un mensaje efectivo del Neolítico a esta parte. Yo mismo me declaro acérrimo fan de gran parte de la publicidad de AXE o de muchas cervezas argentinas (créanlo o no, no es el sexo su mayor baza).
Pero como siempre, hasta lo más hermoso se puede corromper. Al márgen del equívoco mensaje con el que se nos bombardea en esta sociedad absurda (no, no vas a poder fecundar a esa accesible y simpática hembra del anuncio de dentífrico por muchos tubos que compres, pero no dejes de lavarte los dientes por el bien de todos, por favor), llegar a temas de verdadera humillación y supresión de la personalidad por la imágen y el estereotipo como si fuesen lo más normal del mundo, resulta acojonante. A mí al menos, que creo que las arrugas son motivo de orgullo y no al contrario, me lo parece.
Quiero evitar usar el término "machismo" porque me da muy mal rollo. Hay gente muy mal follada y con muy poco sentido del humor por ahí, y se han mezclado muchas gilipolleces con problemas realmente gordos en una caja muy pequeña. El hedonismo mal entendido también puede ser un arma de destrucción masiva.
Creo que fue Illuminatus (tipo interesante al que igual un día reuno fuerzas suficientes como para enlazarlo junto a la tonelada de cosas que tengo que enlazar) quien, la otra noche, difundió este documental en twitter y me dejó con el culo torcidísimo. Lejos de querer dármelas de príncipe que va salvando la dignidad de cuántas doncellas le salgan al paso, me conformo con que fuese cualquier otro quien les repartiese una sábana de hostias a algunos de los protagonistas y responsables de este esperpento. Asómbrense, mediten y, por el bien de mi maltrecha vida sexual, no se dejen:
PD: Radicalmente off-topic, pero es el mejor anuncio que se ha hecho jamás de los jamases y he de compartirlo con el mundo, lo siento:
Horror. No ya por los contenidos en sí, o el bajón que han dado los guionistas (esto es tema a parte): el programa se ha reducido a unas cuantas jamonas en mini-vestiditos entrando y saliendo del plató por unas escaleras puestas con un propósito demasiado claro.
Y no es que no me guste la carne, es que no me gusta la mercadotecnia a la italiana. Vale que el programa siempre había tenido unas chicas estupendas, pero -a excepción de Pilar Rubio, que no daba para más- solían estar a la altura de un programa que se basaba en otras cosas. Ya no.
Adoro la pornografía, pero en su contexto; tanto mediático como en su ámbito de consumo: me incomoda rebozarme en ella si estoy comiendo con mis compañeras de trabajo, que aún creen que soy una persona decente. Es más, si una mujer libremente se quiere despatarrar por dinero con ella vaya mi bendición, pero estas tonterías que no me la ponen ni morcillona camufladas de programa de actualidad, humor, o lo que sea, pues como que no. Porque Patricia Conde puede estar cañón y ser esto un aliciente, pero además tiene tablas, experiencia, soltura y vale para ello. Pero las otras dos están por lo que están, y el nivel actual de los guiones también dejan a las veteranas al mismo nivel.
Lo mismo pasa con Anna Simon en Cuatro. Pese a que tener una licenciatura en periodismo cada vez sirva para menos, el papel y los pispajos de guión que le dejan a esta chica son, como diría Rajoy, verdaderamente notables.
Ojo, que de algo hay que comer, y seguro que mal no les pagan. Es más, todo mi respeto por ellas: escribo esto como espectador que ve cómo su inteligencia es menospreciada en aras de su polla morena. Bastante tengo con media hora en todas las cadenas sobre prensa rosa deportiva, como para luego rematar el tópico con un desfile de minifaldas (sí: Paula Prendes en pelotas leyendo la metamorfósis de Kafka haría audiencia, pero leyendo el Marca ya lo petaría).
Que el sexo siempre ha vendido es obvio. No hay que estrujarse mucho la cabeza (aproveche esta oportunidad para hacer un jacarandoso doble sentido y siéntase como el autor) y es algo que nos gusta a todos. Y a todas. En cuanto a estímulo visual es inmediato y evidente, sobre todo en el caso de los hombres (esto cumple una función que revierte en vuestro beneficio, así que no nos despreciéis por ello, furibundas y queridas lectoras). Si la tele en vez de verse se comiese, nos venderían las cosas con salsa barbacoa... vale, y también con sexo. Pero esto no es óbice para abstraerse de todo lo que el noble arte de la publicidad exige (¡JA!) a la hora de conseguir un mensaje efectivo del Neolítico a esta parte. Yo mismo me declaro acérrimo fan de gran parte de la publicidad de AXE o de muchas cervezas argentinas (créanlo o no, no es el sexo su mayor baza).
Pero como siempre, hasta lo más hermoso se puede corromper. Al márgen del equívoco mensaje con el que se nos bombardea en esta sociedad absurda (no, no vas a poder fecundar a esa accesible y simpática hembra del anuncio de dentífrico por muchos tubos que compres, pero no dejes de lavarte los dientes por el bien de todos, por favor), llegar a temas de verdadera humillación y supresión de la personalidad por la imágen y el estereotipo como si fuesen lo más normal del mundo, resulta acojonante. A mí al menos, que creo que las arrugas son motivo de orgullo y no al contrario, me lo parece.
Quiero evitar usar el término "machismo" porque me da muy mal rollo. Hay gente muy mal follada y con muy poco sentido del humor por ahí, y se han mezclado muchas gilipolleces con problemas realmente gordos en una caja muy pequeña. El hedonismo mal entendido también puede ser un arma de destrucción masiva.
Creo que fue Illuminatus (tipo interesante al que igual un día reuno fuerzas suficientes como para enlazarlo junto a la tonelada de cosas que tengo que enlazar) quien, la otra noche, difundió este documental en twitter y me dejó con el culo torcidísimo. Lejos de querer dármelas de príncipe que va salvando la dignidad de cuántas doncellas le salgan al paso, me conformo con que fuese cualquier otro quien les repartiese una sábana de hostias a algunos de los protagonistas y responsables de este esperpento. Asómbrense, mediten y, por el bien de mi maltrecha vida sexual, no se dejen:
PD: Radicalmente off-topic, pero es el mejor anuncio que se ha hecho jamás de los jamases y he de compartirlo con el mundo, lo siento:
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lunes, 7 de febrero de 2011
2
No era el tema del post, pero como el pueblo llano -arengado y furibundo- me ha solicitado, voy a pronunciarme respecto al tema de Egipto. Por supuesto el Hombre Malo tiene potestad para corregirme en lo que considere o añadir interesantes anotaciones que a buen seguro tendrá que hacer (lo pida o no, lo hará de todos modos: es su súper poder mutante y por eso le quiero). Realmente a lo de "dar mi opinión" poco puedo decir, ya que poco se puede opinar -queda el juego de las predicciones que, por otra parte, es algo muy español-.
A mi lo de las revueltas populares siempre me la ha puesto bastante gorda. Quizá estemos asistiendo a algo mayor, viendo lo que ha sucedido en Túnez o cómo en China se censura absolutamente cualquier información que venga de Egipto hablando de cambios de régimen, revuelta popular mediante. Me gusta.
Se murmura sobre la condición de "aliado de Israel" y generador de estabilidad que hasta ahora tenía Egipto, y del temor a las influencias wahabistas en el proceso que está al caer. Tranquiliza escuchar a algunos de los jóvenes manifestantes a este respecto (aunque sólo el tiempo dirá). Gentes más tendenciosas directamente fantasean con un Irán atómico alzándose en la plaza de Tahrir, ungidos en petróleo saudí: el ruido de fondo y falta de rigor vergonzosos a los que ya nos tienen acostumbrados en el gran hermano en que se ha convertido el periodismo de este país.
Por el momento Mubarak, en posición fetal bajo su mesa apretando fuerte el culo, reza por una epidural respecto a la situación mientras los representantes norteamericanos intentan conseguirle algo de tiempo para que pueda sacar, él también, su tonelada y media de oro. Quizá vengan más "hijos de puta de los nuestros", más estados marioneta, más gaseoductos bajo campos de amapolas...
O quizá, con suerte, occidente esta vez cumpla con su responsabilidad (inverosímil en el mejor de los casos).
A mi lo de las revueltas populares siempre me la ha puesto bastante gorda. Quizá estemos asistiendo a algo mayor, viendo lo que ha sucedido en Túnez o cómo en China se censura absolutamente cualquier información que venga de Egipto hablando de cambios de régimen, revuelta popular mediante. Me gusta.
Se murmura sobre la condición de "aliado de Israel" y generador de estabilidad que hasta ahora tenía Egipto, y del temor a las influencias wahabistas en el proceso que está al caer. Tranquiliza escuchar a algunos de los jóvenes manifestantes a este respecto (aunque sólo el tiempo dirá). Gentes más tendenciosas directamente fantasean con un Irán atómico alzándose en la plaza de Tahrir, ungidos en petróleo saudí: el ruido de fondo y falta de rigor vergonzosos a los que ya nos tienen acostumbrados en el gran hermano en que se ha convertido el periodismo de este país.
Por el momento Mubarak, en posición fetal bajo su mesa apretando fuerte el culo, reza por una epidural respecto a la situación mientras los representantes norteamericanos intentan conseguirle algo de tiempo para que pueda sacar, él también, su tonelada y media de oro. Quizá vengan más "hijos de puta de los nuestros", más estados marioneta, más gaseoductos bajo campos de amapolas...
O quizá, con suerte, occidente esta vez cumpla con su responsabilidad (inverosímil en el mejor de los casos).
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viernes, 4 de febrero de 2011
1
Reconozco que lo que más me tira de espaldas a la hora de publicar nada es pensar que al final voy a tener que ponerle un título al texto. Es un momento de tantísima intrascendencia que más de uno y más de dos tochos se han perdido como lágrimas en la lluvia. Amén del inenarrable terror inicial que supone el haber estado aglutinando ideas en tu cabeza demasiado extensas para un twitter, pero demasiado breves para un blog, y no saber cómo cojones coser todo en un texto que eduque y entretenga. Al final siempre queda todo reducido a una hoja blanca como la teta de una monja.
Tema Zapatero.
Asustaba ver cómo el cambio de gobierno en su primera legislatura nos mostró las maneras de esa nueva derecha importada del otro lado del charco, que a día de hoy tenemos tan asumida. Además, la fórmula mediática de la prensa rosa ha producido una verdadera metástasis al periodismo deportivo y político. La derecha, por definición en contra de todo lo que es político en sí, está fuera de control.
Por otra parte me apena muchísimo saber que al señor Zapatero jamás nadie le agradecerá lo suficiente cosas como la ley del matrimonio homosexual. Y se lo ha ganado a pulso; desde el mismísimo momento en el que al iluminado le dió por darnos a todos dinero indiscriminadamente en las previas a su segundo mandato, la sospecha apareció: éste se ha vuelto gilipollas. No sé qué productos de limpieza usarán en la Moncloa, pero son realmente dignos de estudio.
El PSOE ha pasado de enfrentarse a un desgaste a causa de la crísis a, directamente, desintegrar permanentemente a su electorado a base de tomarlos a todos por imbéciles y meársenos encima. Eso sí, los anarcocapitalistas se han quedado todos como caracoles en un espejo, viendo que el lider de la izquierda les ha adelantado a ellos envuelto en llamas y riéndo como un loco por el arcén de la derecha.
La guinda la puso Pepe Blanco hace un par de semanas alegando que Zapatero era el mejor socialista que había conocido nunca. Si buscáis "Pablo Iglesias" en la wiskipedia veréis cómo en las fotos se le está difuminando una mano, como a Marty McFly en regreso al futuro.
Tema LHC.
El CERN anuncia que el colisionador de hadrones volverá a ponerse en marcha en 2012. Y se vuelve a montar el circo, claro, siendo encima la fecha en la que el calendario maya se reinicia (que no se acaba: es circular).
Todo empezó por un par de señores que dijeron que este aparato podría generar un agujero negro que se tragaría la Tierra.
Para que os hagáis una idea, sí, la energía liberada por una colisión de este tipo es gigantesca... comparada con la masa que la desata: dos protones. Cosas más grandes y de forma más violenta colisionan constantemente a nuestro alrededor de forma similar, con la única diferencia de que no podemos registrarlas. La monstruosa grandeza del LHC reside en que es capaz de conducir con precisión un evento cuántico como ése al punto exacto donde hacer la foto.
Es más, matemáticamente el caso de que se de una anomalía espacio-temporal como un agujero negro es más que probable, aunque sería terriblemente inestable y breve. Tan breve que no podemos medirlo de ningún modo. Pero, sobre todo, tan liviano:
Un agujero negro es algo anormalmente pequeño. Arquímedes también tiene algo que decir a nivel cuántico, y si apretamos dos partículas subatómicas mucho, los números no tienen escapatoria. No obstante, sería un agujero negro con la terrible e imparable fuerza gravitatoria correspondiente a la masa de... menos de dos putos protones de mierda.
Tema ley Sinde.
No soy una persona vengativa, pero más por pereza y economía bio-eléctrica que por principios. Eso sí, rencoroso un rato. Cuando mis centros nerviosos se funden para forjar un mal recuerdo lo hacen a fuego y sangre. Todo queda anotado en el antiguo y gran libro de los agravios de mi clan.
Por eso, viendo como en el mundo de la cultura año tras año se nos ha dado a probar mierda tras mierda, cada vez más gorda y que, contra toda lógica, la masa sumisa la deglute con fruicción, grabé con un punzón al rojo en mis puños las marcas de la guerra cuando han ido surgiendo los siguientes tres puntos:
1.- Señores que me cobran un cánon para compensar pérdidas. La mera idea es tan flagrantemente imbécil que sólo se ve superada por sí misma cuando los beneficiarios resultan ser unos inútiles que no han demostrado absolutamente nada en sus putas vidas, de los que yo no quiero saber nada -ni grátis ni pagando- y que además suelen tributar en otros países. Es más, el cánon se cobra en compensación por las "pérdidas" (es que encima estos señores entienden que si tienen que vender 20000 copias de un disco y sólo venden 5000, es porque tú te has descargado 15000, con dos cojones) pero se sigue persiguiendo y acosando al usuario, por si a caso.
2.- Piratería. Sintiéndolo mucho por el embajador estadounidense, en España no es delito la copia privada. Para que haya piratería, ha de haber ánimo de lucro. Si yo le grabo un cassette a mi novia con lo más tierno de mi colección de heavy metal para que se lo lleve de vacaciones en el walkman este verano y así se acuerde de mí, es exactamente lo mismo ahora que hay internet. No me pueden tocar un pelo de la cabeza. Jódanse. Por otra parte, además, es como se promocionan (o promocionaban) de verdad los buenos artistas: las TDKs que rulaban en el instituto.
3.- Soporte digital. Vi Matrix en mi PC antes de que la estrenaran en cine. A los veinte minutos paré de verla y esperé a poder verla en condiciones en un cine el día del estreno. ¿Creen que hubiese hecho lo mismo con "Furia de titanes" en 3D costando 10€ la entrada? Pues según las distribuidoras, sí. Y ahí se acaba la discusión.
En serio, si existiese la opción de poder quedarme el viernes en casa con mi chica viendo una peli (o dos) de estreno en mi estupenda tele HD de 42" por, digamos, tres o cuatro euros, igual hasta me dejaba más dinero en cine. Pero no, la industria cree que lo verdaderamente interesante es que yo tenga que ir a un puto sitio de mierda a olerle los pies a trescientas personas por unas butacas roñosas que igual no están ni centradas y encima cobrarme la cantidad indecente de dinero que pretenden cobrarme. Pues que sigan esperándome.
Lo mismo sucede en otros sectores del entretenimiento audiovisual y la cultura. El mismo tiempo ha pasado desde que me comrpé un videojuego en una tienda, que el que hace que no me grabo nada: desde que puedo comprar cómodamente y en cuestión de minutos por internet. Sin horarios comerciales, en el idioma y plataforma que yo quiera, y sin cajas ni mierdas que luego no sabes qué hacer con ellas. Tan sólo compro el juego y lo asocio a mi cuenta, y lo puedo descargar las veces que quiera en las máquinas que quiera, desde y cuando quiera. Catálogos gigantes de novedades y ofertas que es imposible de encontrar en las estanterías del mejor local comercial. Probadlos:
http://store.steampowered.com/
http://www.gog.com/en/catalogue
Que me expliquen por qué este mismo modelo no se puede aplicar a discos de música, libros, cómics, películas, o cualquier cosa que no se pueda asociar a una cuenta on-line y un dispositivo con capacidad de conectarse a internet.
No, en su lugar tenemos a Alejandro Sanz matándose a pajas con la Sinde, distribuidores y demás hijos de puta mediante. Un panorama de vergüenza donde encima se me intenta criminalizar a mí, que soy quien supuestamente les debería dar de comer (aunque aparentemente se trabaja para que directamente nos quiten la comida cuando les de la gana).
Tema tabaco.
En el tema adicciones ya soy un poco como Sickboy en Trainspotting. Esto en concreto lo cojo y lo dejo con una itinerancia pasmosa. Ahora mismo llevo unos meses limpio, pero es lo de menos. Dos polvos bien pegaos y estaré dándole al lucky otra vez.
Seguro que todo fumador podría decir "pero si yo siempre respeto a los demás, no merezco ser tratado como a un apestado". Bueno, pues he de deciros que, lamentablemente, vivimos en un país llamado España, y que todos los putos bares y restaurantes estaban llenos de apestoso humo.
Apestoso humo que a mi, personalmente, me encanta. Pero es un gusto personal (y entiendo que no muy extendido) que no puedo imponer a los demás.
Es tal mi confusión respecto a esta ley, que no tengo una opinión del todo clara. No obstante sé con meridiana certeza dónde radica el origen de todo el conflicto: sois gilipollas. Todos. Fumadores, no fumadores y políticos. Y habéis conseguido que necesitemos esta ley, añadiendo así unas cuantas gotas más de hipocresía y esperpento en nuestro día a día.
Es estúpido pretender fumar en un local público y no molestar nadie. Es estúpido pretender que el mundo se amolde a tu ultima neura. Es estúpido pensar que fumar es inocuo. Es estúpido prohibir fumar a menos de cincuenta metros de un parque, colegio u hospital en ciudades como Madrid.
Lo único que puedo deciros sin rodeos sobre esta ley es que, si alguna vez follamos en mi casa, querré compartir un cigarrillo contigo asomado a la ventana (que da a un parque).
Tema trabajo.
Sigo gozando como una perra, pero empiezo a tener el culo pelao. Sé que a todo el mundo le gusta quejarse por todo, y que trabajar, lo que se dice trabajar, a nadie termina de hacerle ilusión. Y tampoco quiero daros la chapa más de lo estrictamente necesario. Ya hay gente que llora bastante por todos con este tema, pero me vais a dejar que puntualice dos cosas:
1.- Es horrible no saber ni qué hora es ni en qué día de la semana estás, o si en la calle ahora mismo será de día o de noche. Espero que la situación de este departamento cambie pronto. Por el momento, parece que nuestro esfuerzo y trabajo se reconoce, y esto es bueno.
2.- Pese a la gente válida y profesional que conozco que trabajan en telefónica (algunos más queridos que otros, pero no se me caen los anillos por decir que profesionales y capaces), el 99% de gente que trabaja en/para esa empresa son detritus. Más allá de lo que podría explicarse por la mala fé, está directamente lo que se explica sólo a golpe de deficiencia mental profunda.
Nada, que no se me ocurre título. Voy a tener que poner a mis posts nombre de disco de Led Zeppelin...
Tema Zapatero.
Asustaba ver cómo el cambio de gobierno en su primera legislatura nos mostró las maneras de esa nueva derecha importada del otro lado del charco, que a día de hoy tenemos tan asumida. Además, la fórmula mediática de la prensa rosa ha producido una verdadera metástasis al periodismo deportivo y político. La derecha, por definición en contra de todo lo que es político en sí, está fuera de control.
Por otra parte me apena muchísimo saber que al señor Zapatero jamás nadie le agradecerá lo suficiente cosas como la ley del matrimonio homosexual. Y se lo ha ganado a pulso; desde el mismísimo momento en el que al iluminado le dió por darnos a todos dinero indiscriminadamente en las previas a su segundo mandato, la sospecha apareció: éste se ha vuelto gilipollas. No sé qué productos de limpieza usarán en la Moncloa, pero son realmente dignos de estudio.
El PSOE ha pasado de enfrentarse a un desgaste a causa de la crísis a, directamente, desintegrar permanentemente a su electorado a base de tomarlos a todos por imbéciles y meársenos encima. Eso sí, los anarcocapitalistas se han quedado todos como caracoles en un espejo, viendo que el lider de la izquierda les ha adelantado a ellos envuelto en llamas y riéndo como un loco por el arcén de la derecha.
La guinda la puso Pepe Blanco hace un par de semanas alegando que Zapatero era el mejor socialista que había conocido nunca. Si buscáis "Pablo Iglesias" en la wiskipedia veréis cómo en las fotos se le está difuminando una mano, como a Marty McFly en regreso al futuro.
Tema LHC.
El CERN anuncia que el colisionador de hadrones volverá a ponerse en marcha en 2012. Y se vuelve a montar el circo, claro, siendo encima la fecha en la que el calendario maya se reinicia (que no se acaba: es circular).
Todo empezó por un par de señores que dijeron que este aparato podría generar un agujero negro que se tragaría la Tierra.
Para que os hagáis una idea, sí, la energía liberada por una colisión de este tipo es gigantesca... comparada con la masa que la desata: dos protones. Cosas más grandes y de forma más violenta colisionan constantemente a nuestro alrededor de forma similar, con la única diferencia de que no podemos registrarlas. La monstruosa grandeza del LHC reside en que es capaz de conducir con precisión un evento cuántico como ése al punto exacto donde hacer la foto.
Es más, matemáticamente el caso de que se de una anomalía espacio-temporal como un agujero negro es más que probable, aunque sería terriblemente inestable y breve. Tan breve que no podemos medirlo de ningún modo. Pero, sobre todo, tan liviano:
Un agujero negro es algo anormalmente pequeño. Arquímedes también tiene algo que decir a nivel cuántico, y si apretamos dos partículas subatómicas mucho, los números no tienen escapatoria. No obstante, sería un agujero negro con la terrible e imparable fuerza gravitatoria correspondiente a la masa de... menos de dos putos protones de mierda.
Tema ley Sinde.
No soy una persona vengativa, pero más por pereza y economía bio-eléctrica que por principios. Eso sí, rencoroso un rato. Cuando mis centros nerviosos se funden para forjar un mal recuerdo lo hacen a fuego y sangre. Todo queda anotado en el antiguo y gran libro de los agravios de mi clan.
Por eso, viendo como en el mundo de la cultura año tras año se nos ha dado a probar mierda tras mierda, cada vez más gorda y que, contra toda lógica, la masa sumisa la deglute con fruicción, grabé con un punzón al rojo en mis puños las marcas de la guerra cuando han ido surgiendo los siguientes tres puntos:
1.- Señores que me cobran un cánon para compensar pérdidas. La mera idea es tan flagrantemente imbécil que sólo se ve superada por sí misma cuando los beneficiarios resultan ser unos inútiles que no han demostrado absolutamente nada en sus putas vidas, de los que yo no quiero saber nada -ni grátis ni pagando- y que además suelen tributar en otros países. Es más, el cánon se cobra en compensación por las "pérdidas" (es que encima estos señores entienden que si tienen que vender 20000 copias de un disco y sólo venden 5000, es porque tú te has descargado 15000, con dos cojones) pero se sigue persiguiendo y acosando al usuario, por si a caso.
2.- Piratería. Sintiéndolo mucho por el embajador estadounidense, en España no es delito la copia privada. Para que haya piratería, ha de haber ánimo de lucro. Si yo le grabo un cassette a mi novia con lo más tierno de mi colección de heavy metal para que se lo lleve de vacaciones en el walkman este verano y así se acuerde de mí, es exactamente lo mismo ahora que hay internet. No me pueden tocar un pelo de la cabeza. Jódanse. Por otra parte, además, es como se promocionan (o promocionaban) de verdad los buenos artistas: las TDKs que rulaban en el instituto.
3.- Soporte digital. Vi Matrix en mi PC antes de que la estrenaran en cine. A los veinte minutos paré de verla y esperé a poder verla en condiciones en un cine el día del estreno. ¿Creen que hubiese hecho lo mismo con "Furia de titanes" en 3D costando 10€ la entrada? Pues según las distribuidoras, sí. Y ahí se acaba la discusión.
En serio, si existiese la opción de poder quedarme el viernes en casa con mi chica viendo una peli (o dos) de estreno en mi estupenda tele HD de 42" por, digamos, tres o cuatro euros, igual hasta me dejaba más dinero en cine. Pero no, la industria cree que lo verdaderamente interesante es que yo tenga que ir a un puto sitio de mierda a olerle los pies a trescientas personas por unas butacas roñosas que igual no están ni centradas y encima cobrarme la cantidad indecente de dinero que pretenden cobrarme. Pues que sigan esperándome.
Lo mismo sucede en otros sectores del entretenimiento audiovisual y la cultura. El mismo tiempo ha pasado desde que me comrpé un videojuego en una tienda, que el que hace que no me grabo nada: desde que puedo comprar cómodamente y en cuestión de minutos por internet. Sin horarios comerciales, en el idioma y plataforma que yo quiera, y sin cajas ni mierdas que luego no sabes qué hacer con ellas. Tan sólo compro el juego y lo asocio a mi cuenta, y lo puedo descargar las veces que quiera en las máquinas que quiera, desde y cuando quiera. Catálogos gigantes de novedades y ofertas que es imposible de encontrar en las estanterías del mejor local comercial. Probadlos:
http://store.steampowered.com/
http://www.gog.com/en/catalogue
Que me expliquen por qué este mismo modelo no se puede aplicar a discos de música, libros, cómics, películas, o cualquier cosa que no se pueda asociar a una cuenta on-line y un dispositivo con capacidad de conectarse a internet.
No, en su lugar tenemos a Alejandro Sanz matándose a pajas con la Sinde, distribuidores y demás hijos de puta mediante. Un panorama de vergüenza donde encima se me intenta criminalizar a mí, que soy quien supuestamente les debería dar de comer (aunque aparentemente se trabaja para que directamente nos quiten la comida cuando les de la gana).
Tema tabaco.
En el tema adicciones ya soy un poco como Sickboy en Trainspotting. Esto en concreto lo cojo y lo dejo con una itinerancia pasmosa. Ahora mismo llevo unos meses limpio, pero es lo de menos. Dos polvos bien pegaos y estaré dándole al lucky otra vez.
Seguro que todo fumador podría decir "pero si yo siempre respeto a los demás, no merezco ser tratado como a un apestado". Bueno, pues he de deciros que, lamentablemente, vivimos en un país llamado España, y que todos los putos bares y restaurantes estaban llenos de apestoso humo.
Apestoso humo que a mi, personalmente, me encanta. Pero es un gusto personal (y entiendo que no muy extendido) que no puedo imponer a los demás.
Es tal mi confusión respecto a esta ley, que no tengo una opinión del todo clara. No obstante sé con meridiana certeza dónde radica el origen de todo el conflicto: sois gilipollas. Todos. Fumadores, no fumadores y políticos. Y habéis conseguido que necesitemos esta ley, añadiendo así unas cuantas gotas más de hipocresía y esperpento en nuestro día a día.
Es estúpido pretender fumar en un local público y no molestar nadie. Es estúpido pretender que el mundo se amolde a tu ultima neura. Es estúpido pensar que fumar es inocuo. Es estúpido prohibir fumar a menos de cincuenta metros de un parque, colegio u hospital en ciudades como Madrid.
Lo único que puedo deciros sin rodeos sobre esta ley es que, si alguna vez follamos en mi casa, querré compartir un cigarrillo contigo asomado a la ventana (que da a un parque).
Tema trabajo.
Sigo gozando como una perra, pero empiezo a tener el culo pelao. Sé que a todo el mundo le gusta quejarse por todo, y que trabajar, lo que se dice trabajar, a nadie termina de hacerle ilusión. Y tampoco quiero daros la chapa más de lo estrictamente necesario. Ya hay gente que llora bastante por todos con este tema, pero me vais a dejar que puntualice dos cosas:
1.- Es horrible no saber ni qué hora es ni en qué día de la semana estás, o si en la calle ahora mismo será de día o de noche. Espero que la situación de este departamento cambie pronto. Por el momento, parece que nuestro esfuerzo y trabajo se reconoce, y esto es bueno.
2.- Pese a la gente válida y profesional que conozco que trabajan en telefónica (algunos más queridos que otros, pero no se me caen los anillos por decir que profesionales y capaces), el 99% de gente que trabaja en/para esa empresa son detritus. Más allá de lo que podría explicarse por la mala fé, está directamente lo que se explica sólo a golpe de deficiencia mental profunda.
Nada, que no se me ocurre título. Voy a tener que poner a mis posts nombre de disco de Led Zeppelin...
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sábado, 22 de enero de 2011
Ain't no second guess
No lo van a creer ustedes, pero tras el puto máster y el caos navideño, he estado ocupadísimo de vacaciones con perfectas desconocidas como para escribir aquí.
¿Alguna vez os ha pasado que una mujer os ve raros, inteligentes, o vete tú a saber qué, y se les ocurre hacer el experimento de a ver si por salirse del guión el patito feo les dá un sentido a sus anodinas vidas? Y resulta que no, claro...
Jode, ¿eh? Máxime cuando eres el tipo lo suficientemente serio como para cambiar toda una vida de fiestas bunga-bunga por una sóla noche de juerga con Paz Padilla.
Pero no, ya sé que me pongo insoportablemente críptico cuando intento hablar de mujeres acostumbradas a conseguirlo todo con una sola palabra, pretendiendo comprar a stairway to heaven.
Llego tarde para hablarles del mundo, de leyes Sinde, anti-tabaco, de treguas y las rebajas de Enero del corte inglés. Soy todo un Buda leyendo la prensa gracias a las simpáticas benzodiazepinas. Por otra parte, he recibido numerosas quejas (más bien largos y dejados lamentos) sobre mis últimos ladrillos astronómicos, así que me guardo mi texto sobre estrellas magnetar para otro año. Y como de momento sigue sin gustarme el fútbol, y además follo poco y mal (¡pero lo que me río...!) sólo me queda lo de siempre: chistes de curas y vídeos de Zakk Wylde, porque este último solsticio sobre el trópico de Cáncer para la nueva órbita de traslación solar no me ha dado ni por fijarme estúpidos propósitos que incumplir -empiezo a sospechar que por fin soy perfecto-.
En fin. Sigan atentos a este blog, raza humana, que estoy convencido de que existe redención para todo este despropósito llamado civilización.
Así que me dedico una canción y me voy a ver un ratito el CNN+, que hace mucho que no pongo la tele...
ACTUALIZACIÓN:
Venga, va, Bruce Willis. Sálvanos de esto si tienes cojones.
¿Alguna vez os ha pasado que una mujer os ve raros, inteligentes, o vete tú a saber qué, y se les ocurre hacer el experimento de a ver si por salirse del guión el patito feo les dá un sentido a sus anodinas vidas? Y resulta que no, claro...
Jode, ¿eh? Máxime cuando eres el tipo lo suficientemente serio como para cambiar toda una vida de fiestas bunga-bunga por una sóla noche de juerga con Paz Padilla.
Pero no, ya sé que me pongo insoportablemente críptico cuando intento hablar de mujeres acostumbradas a conseguirlo todo con una sola palabra, pretendiendo comprar a stairway to heaven.
Llego tarde para hablarles del mundo, de leyes Sinde, anti-tabaco, de treguas y las rebajas de Enero del corte inglés. Soy todo un Buda leyendo la prensa gracias a las simpáticas benzodiazepinas. Por otra parte, he recibido numerosas quejas (más bien largos y dejados lamentos) sobre mis últimos ladrillos astronómicos, así que me guardo mi texto sobre estrellas magnetar para otro año. Y como de momento sigue sin gustarme el fútbol, y además follo poco y mal (¡pero lo que me río...!) sólo me queda lo de siempre: chistes de curas y vídeos de Zakk Wylde, porque este último solsticio sobre el trópico de Cáncer para la nueva órbita de traslación solar no me ha dado ni por fijarme estúpidos propósitos que incumplir -empiezo a sospechar que por fin soy perfecto-.
En fin. Sigan atentos a este blog, raza humana, que estoy convencido de que existe redención para todo este despropósito llamado civilización.
Así que me dedico una canción y me voy a ver un ratito el CNN+, que hace mucho que no pongo la tele...
ACTUALIZACIÓN:
Venga, va, Bruce Willis. Sálvanos de esto si tienes cojones.
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martes, 4 de enero de 2011
'Escépticos': ¿Se llegó a la luna?
El otro día vi el primer programa de "escépticos" que emitió la ETB vasca, y estoy francamente encantado con que existan iniciativas televisivas de carácter divulgativo como esta. El día que quiten sálvame para poner Cosmos de Carl Sagan les invito a todos ustedes a cenar.
Les pongo un enlacito al programa, que afortunadamente se pone en internet para gozo de los bilbaínos que hemos nacido donde nos ha salido de los cojones y tenemos que sufrir licencias televisivas autonómicas algo más espirituales.
Ahora bien. No me han gustado nada un par de cosas de este programa, desde la perspectiva de que "el enemigo" es incólume en sus argumentaciones contra la razón. Vamos, que tienen el chiringuito muy bien montado, y por tanto hay cosas que no se pueden permitir cuando se intenta hablar desde la seriedad y el rigor de la ciencia:
1.- Si os vais al minuto 19:15, veréis que intentan justificar las sombras "sospechosas" de las fotografías lunares haciendo un experimento con un foco de luz y un modelo del famoso cohete espacial de Tintín. Cuando mueven a Tintín a un lado u otro del tablero, su sombra se proyecta en un vector diferente. Lógico. Pero nada que ver con un escenario que mínimamente se corresponda con la expedición lunar, y mucho menos explica las fotografías.
Si lo redujésemos todo a la escala del tablero, y pusiésemos el Sol en relación al tamaño del cohete de Tintín, seguiría teniendo el tamaño de Neptuno y estaría a varios millones de kilómetros del tablero con la arena. Esto es: da igual dónde en tu mesita pusieses a Tintín, que las sombras siempre iban a ser paralelas.
La explicación al por qué de las sombras de las fotos lunares está en las propias irrelularidades del terreno y en la posición de la cámara con respecto al Sol -el Sol sería el "punto de fuga"-. El mismo principio por el que el monte Cidonia de Marte nos pareció una cara en su día, o por el que Erastótenes, midiéndo las sombras de los Obeliscos a la misma hora en Siena y en Alejandría, determinó que la Tierra era redonda y su tamaño exacto.
Mover ése muñeco de Tintín por ese tablero no demuestra nada más allá del "esto es cerca y esto es lejos" de Barrio Sésamo, tanto por lo mal explicado que queda, como porque la cámara ni si quiera la colocáis en el propio tablero. No gusta.
2.- Minuto 23:40. Si en la Luna hay mucha menos gravedad, ¿cómo es posible que el polvo que levantan los astronautas al caminar no quede suspendido por más tiempo? La explicación es sencilla: por la ausencia de atmósfera. En el programa tiran minutos haciéndo el indio con una pluma y un libro, para luego meterlos en cajas y volver a tirarlos, como si esto fuese suficiente explicación. Que a su manera lo es, pero que está planteado de un modo nada claro y guardando poca o ninguna relación con el polvo, algo que puede confundir al espectador.
Aquí en la Tierra, cuando se levanta polvo, éste se queda en suspensión en el aire. No es porque el polvo en la Luna pese menos que en la Tierra al haber menos gravedad. Deberían hacer hincapié en que la pluma -COMO EL POLVO- cae más tarde al suelo, no porque pese menos que el libro, sino porque le cuesta más vencer a la resistencia del aire. Todo es atraído hacia la Tierra con la misma fuerza: 9,8 metros por segundo al cuadrado. Por eso cuando la pluma y el libro se meten en dos cajas (misma resistencia al aire) caen al mismo tiempo. Y por eso una pluma, un martillo, o el propio polvo lunar, caen con la misma velocidad (1,6 metros por segundo al cuadrado) al suelo de la Luna: porque en ausencia de atmósfera NADA ofrece resistencia y el polvo no puede quedar en suspensión. Se asienta casi inmediatamente.
También eché en falta un par de ejemplos más claros en otros temas (¿qué os costaba a vosotros iros al Mestalla en persona con una polaroid?), pero tampoco me quiero poner pesado que sé que a veces me paso de gruñón. Y, qué coños, que no quiero. Que hacen falta más programas como este y que estoy seguro de que en cuanto cojan algo más de soltura les va a quedar todo niquelao.
Les pongo un enlacito al programa, que afortunadamente se pone en internet para gozo de los bilbaínos que hemos nacido donde nos ha salido de los cojones y tenemos que sufrir licencias televisivas autonómicas algo más espirituales.
Ahora bien. No me han gustado nada un par de cosas de este programa, desde la perspectiva de que "el enemigo" es incólume en sus argumentaciones contra la razón. Vamos, que tienen el chiringuito muy bien montado, y por tanto hay cosas que no se pueden permitir cuando se intenta hablar desde la seriedad y el rigor de la ciencia:
1.- Si os vais al minuto 19:15, veréis que intentan justificar las sombras "sospechosas" de las fotografías lunares haciendo un experimento con un foco de luz y un modelo del famoso cohete espacial de Tintín. Cuando mueven a Tintín a un lado u otro del tablero, su sombra se proyecta en un vector diferente. Lógico. Pero nada que ver con un escenario que mínimamente se corresponda con la expedición lunar, y mucho menos explica las fotografías.
Si lo redujésemos todo a la escala del tablero, y pusiésemos el Sol en relación al tamaño del cohete de Tintín, seguiría teniendo el tamaño de Neptuno y estaría a varios millones de kilómetros del tablero con la arena. Esto es: da igual dónde en tu mesita pusieses a Tintín, que las sombras siempre iban a ser paralelas.
La explicación al por qué de las sombras de las fotos lunares está en las propias irrelularidades del terreno y en la posición de la cámara con respecto al Sol -el Sol sería el "punto de fuga"-. El mismo principio por el que el monte Cidonia de Marte nos pareció una cara en su día, o por el que Erastótenes, midiéndo las sombras de los Obeliscos a la misma hora en Siena y en Alejandría, determinó que la Tierra era redonda y su tamaño exacto.
Mover ése muñeco de Tintín por ese tablero no demuestra nada más allá del "esto es cerca y esto es lejos" de Barrio Sésamo, tanto por lo mal explicado que queda, como porque la cámara ni si quiera la colocáis en el propio tablero. No gusta.
2.- Minuto 23:40. Si en la Luna hay mucha menos gravedad, ¿cómo es posible que el polvo que levantan los astronautas al caminar no quede suspendido por más tiempo? La explicación es sencilla: por la ausencia de atmósfera. En el programa tiran minutos haciéndo el indio con una pluma y un libro, para luego meterlos en cajas y volver a tirarlos, como si esto fuese suficiente explicación. Que a su manera lo es, pero que está planteado de un modo nada claro y guardando poca o ninguna relación con el polvo, algo que puede confundir al espectador.
Aquí en la Tierra, cuando se levanta polvo, éste se queda en suspensión en el aire. No es porque el polvo en la Luna pese menos que en la Tierra al haber menos gravedad. Deberían hacer hincapié en que la pluma -COMO EL POLVO- cae más tarde al suelo, no porque pese menos que el libro, sino porque le cuesta más vencer a la resistencia del aire. Todo es atraído hacia la Tierra con la misma fuerza: 9,8 metros por segundo al cuadrado. Por eso cuando la pluma y el libro se meten en dos cajas (misma resistencia al aire) caen al mismo tiempo. Y por eso una pluma, un martillo, o el propio polvo lunar, caen con la misma velocidad (1,6 metros por segundo al cuadrado) al suelo de la Luna: porque en ausencia de atmósfera NADA ofrece resistencia y el polvo no puede quedar en suspensión. Se asienta casi inmediatamente.
También eché en falta un par de ejemplos más claros en otros temas (¿qué os costaba a vosotros iros al Mestalla en persona con una polaroid?), pero tampoco me quiero poner pesado que sé que a veces me paso de gruñón. Y, qué coños, que no quiero. Que hacen falta más programas como este y que estoy seguro de que en cuanto cojan algo más de soltura les va a quedar todo niquelao.
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lunes, 20 de diciembre de 2010
Ex-día del escepticismo
Llego por los pelos, aunque para cuando termine de escribir esto ya se me habrá pasado la fecha. Dado que he logrado engañar a mi jefe para que mañana me lleve al trabajo, voy a emplear estos pocos minutos que le he logrado robar al día para escribir algo sobre el escepticismo. Parece que hoy es el día mundial, o no sé qué mierdas, y hasta hay un eclipse lunar que no voy a ver, entre otras cosas porque llueve y no veo un carajo y porque además creo que sólo lo van a ver en el otro lado del mundo.
Fui víctima del sistema educativo. Supongo que como todos. Una educación reglada diseñada para disuadir a los niños y cargada de contenidos inútiles, perfecta para formar idiotas productivos. Por aquél entonces, al menos, más tirando a oficinistas que a triunfitos, eso sí.
Puede sonar a estupidez paranoide, pero eventualmente podéis comprobar vosotros mismos cómo un adulto contestará a un niño demasiado curioso que hace demasiadas preguntas. Preguntas que estamos diseñados para considerar absurdas, y que van desde el por qué el cielo es azul a por qué el agua apaga el fuego. Dudo que más de un 20% de la población adulta (siendo muy generoso y por no tirar de google) sean si quiera capaces de contestar estas cosas tan "absurdas".
Con el tiempo damos las cosas por sentadas y ya está. Siempre nos quedará el fútbol los domingos con papá.
Veréis, un científico no es un erudito, o un señor con bata y gafas muy listo. Un científico es alguien consciente de su desconocimiento y cuya curiosidad le empuja a saber más. Durante cien mil años es lo que nos ha hecho lo que somos, y lo que convierte, a día de hoy, a los niños en los únicos científicos realmente vocacionales (y no por ello menos insoportables).
No soy el primero ni el último que, años después de salir del colegio, han encontrado pasión por saber sobre materias que en los días de clase eran un auténtico coñazo aburrido e insoportable. Y espero que me dure, porque pensar, razonar y aprender es lo mejor que me ha pasado en la vida. No me atreveré a decir que hasta el punto de ser feliz, si no más bien al contrario. Pero, qué cojones, la felicidad es para los idiotas conformistas, oficinistas y triunfitos.
El conocimiento que hemos acumulado a lo largo de nuestra estancia en el universo (si la vida del cosmos fuese de un año, el ser humano representaría los últimos segundos de un 31 de Diciembre) es imposible de asimilar sino en cientos de vidas dedicadas de pleno al estudio, y aún así, con cada respuesta que encontramos aparecen cien nuevas y misteriosas preguntas.
Quizá la mente y el cuerpo humanos os puedan parecer la polla en verso. A su manera lo son, pero en una escala que, absolutamente sin humildad ninguna, hemos determinado en llamar "mediana". Nuestros ojos, exponente máximo de los argumentos de aquellos que defienden el diseño inteligente, tienen infinidad de ángulos muertos, sólo reaccionan ante una fracción mínima del espectro electromagnético, y además han de estar uno al lado del otro para darnos sentido de la profundidad y poder así manufacturar hachas de sílex -y arrojarlas con más o menos fortuna-.
La materia nos parece sólida cuando en realidad está prácticamente vacía, debido a que en nuestro desarrollo nos interesa más ver una piedra en el camino tal y como la vemos cuando nos persigue un depredador, a verla como un microcosmos nuclear atómico.
Si tan la polla os creéis, vais a flipar cuando os diga que hay un animal sin brazos ni piernas, que muda su piel y la deja como cebo, que caza usando el espectro infrarrojo buscando el calor de sus víctimas, que inyecta y escupe veneno, y que puede abrir su boca y tragarse una presa de hasta cinco veces el tamaño de su cabeza de un sólo bocado.
Afortunadamente hemos desarrollado herramientas para defendernos de semejantes depredadores. Herramientas que, una vez sometidos esos depredadores, hemos podido emplear para mejorar nuestros maltrechos sentidos. Durante toda nuestra existencia, cuando hemos mirado a las estrellas, hemos visto un espacio vacío y negro. Pero ahora las herramientas nos han hecho descubrir que más allá de nuestro espectro visible, útil para ver un fruto maduro entre el follaje, existen el espectro de radio, microondas, infrarrojo, ultravioleta, rayos x, y rayos gamma. La nueva imágen que tenemos de ese espacio con unos cuantos puntitos blancos es en realidad algo más parecido a esto:

Por el contrario, en el campo de lo pequeño los últimos cien años han sido de infarto. A día de hoy es imposible decir si todo lo que existe y nos rodea se puede explicar mediante una sóla ecuación, o si por el contrario estamos condenados a pelar una cebolla infinita capa por capa.
Hemos visto la placenta del universo, hemos experimentado la gravedad sometiendo a la misma luz, hemos profetizado sobre el fatídico destino de la materia pasando por el inevitable equilibrio de la entropía, o la velocidad a la que la materia oscura hará que todo se mueva hasta sobrepasar la constante de la luz, donde (o cuándo) ningún cuanto atómico puede existir. Conocemos las cifras y combinaciones genéticas que nos dictan lo increíblemente afortunados que somos por existir, y del mismo modo pensar en todas aquellas combinaciones posibles que jamás pasaron ni pasarán por aquí -como para luego pretender que te toque una primitiva-.
Y por el otro lado tenemos... Bueno, tenemos a los de siempre. Pero hoy paso de ellos.
Concluiría esto con más prosa y más hincapié en lo importante que es el razonamiento y la búsqueda de la verdad en nuestras vidas, pero se me hace tarde y tengo sueño.
Feliz ex-día del escepticismo a todos.
Fui víctima del sistema educativo. Supongo que como todos. Una educación reglada diseñada para disuadir a los niños y cargada de contenidos inútiles, perfecta para formar idiotas productivos. Por aquél entonces, al menos, más tirando a oficinistas que a triunfitos, eso sí.
Puede sonar a estupidez paranoide, pero eventualmente podéis comprobar vosotros mismos cómo un adulto contestará a un niño demasiado curioso que hace demasiadas preguntas. Preguntas que estamos diseñados para considerar absurdas, y que van desde el por qué el cielo es azul a por qué el agua apaga el fuego. Dudo que más de un 20% de la población adulta (siendo muy generoso y por no tirar de google) sean si quiera capaces de contestar estas cosas tan "absurdas".
Con el tiempo damos las cosas por sentadas y ya está. Siempre nos quedará el fútbol los domingos con papá.
Veréis, un científico no es un erudito, o un señor con bata y gafas muy listo. Un científico es alguien consciente de su desconocimiento y cuya curiosidad le empuja a saber más. Durante cien mil años es lo que nos ha hecho lo que somos, y lo que convierte, a día de hoy, a los niños en los únicos científicos realmente vocacionales (y no por ello menos insoportables).
No soy el primero ni el último que, años después de salir del colegio, han encontrado pasión por saber sobre materias que en los días de clase eran un auténtico coñazo aburrido e insoportable. Y espero que me dure, porque pensar, razonar y aprender es lo mejor que me ha pasado en la vida. No me atreveré a decir que hasta el punto de ser feliz, si no más bien al contrario. Pero, qué cojones, la felicidad es para los idiotas conformistas, oficinistas y triunfitos.
El conocimiento que hemos acumulado a lo largo de nuestra estancia en el universo (si la vida del cosmos fuese de un año, el ser humano representaría los últimos segundos de un 31 de Diciembre) es imposible de asimilar sino en cientos de vidas dedicadas de pleno al estudio, y aún así, con cada respuesta que encontramos aparecen cien nuevas y misteriosas preguntas.
Quizá la mente y el cuerpo humanos os puedan parecer la polla en verso. A su manera lo son, pero en una escala que, absolutamente sin humildad ninguna, hemos determinado en llamar "mediana". Nuestros ojos, exponente máximo de los argumentos de aquellos que defienden el diseño inteligente, tienen infinidad de ángulos muertos, sólo reaccionan ante una fracción mínima del espectro electromagnético, y además han de estar uno al lado del otro para darnos sentido de la profundidad y poder así manufacturar hachas de sílex -y arrojarlas con más o menos fortuna-.
La materia nos parece sólida cuando en realidad está prácticamente vacía, debido a que en nuestro desarrollo nos interesa más ver una piedra en el camino tal y como la vemos cuando nos persigue un depredador, a verla como un microcosmos nuclear atómico.
Si tan la polla os creéis, vais a flipar cuando os diga que hay un animal sin brazos ni piernas, que muda su piel y la deja como cebo, que caza usando el espectro infrarrojo buscando el calor de sus víctimas, que inyecta y escupe veneno, y que puede abrir su boca y tragarse una presa de hasta cinco veces el tamaño de su cabeza de un sólo bocado.
Afortunadamente hemos desarrollado herramientas para defendernos de semejantes depredadores. Herramientas que, una vez sometidos esos depredadores, hemos podido emplear para mejorar nuestros maltrechos sentidos. Durante toda nuestra existencia, cuando hemos mirado a las estrellas, hemos visto un espacio vacío y negro. Pero ahora las herramientas nos han hecho descubrir que más allá de nuestro espectro visible, útil para ver un fruto maduro entre el follaje, existen el espectro de radio, microondas, infrarrojo, ultravioleta, rayos x, y rayos gamma. La nueva imágen que tenemos de ese espacio con unos cuantos puntitos blancos es en realidad algo más parecido a esto:

Por el contrario, en el campo de lo pequeño los últimos cien años han sido de infarto. A día de hoy es imposible decir si todo lo que existe y nos rodea se puede explicar mediante una sóla ecuación, o si por el contrario estamos condenados a pelar una cebolla infinita capa por capa.
Hemos visto la placenta del universo, hemos experimentado la gravedad sometiendo a la misma luz, hemos profetizado sobre el fatídico destino de la materia pasando por el inevitable equilibrio de la entropía, o la velocidad a la que la materia oscura hará que todo se mueva hasta sobrepasar la constante de la luz, donde (o cuándo) ningún cuanto atómico puede existir. Conocemos las cifras y combinaciones genéticas que nos dictan lo increíblemente afortunados que somos por existir, y del mismo modo pensar en todas aquellas combinaciones posibles que jamás pasaron ni pasarán por aquí -como para luego pretender que te toque una primitiva-.
Y por el otro lado tenemos... Bueno, tenemos a los de siempre. Pero hoy paso de ellos.
Concluiría esto con más prosa y más hincapié en lo importante que es el razonamiento y la búsqueda de la verdad en nuestras vidas, pero se me hace tarde y tengo sueño.
Feliz ex-día del escepticismo a todos.
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lunes, 13 de diciembre de 2010
¡Hágase la radiación electromagnética en una longitud de onda determinada entre el espectro infrarojo y el ultravioleta!
Protones, neutrones y electrones. Son los componentes de todo átomo. Dependiendo de su proporción el resultado es un elemento atómico u otro. Y, pese a que hasta hace no mucho se consideraban indivisibles, en realidad son nuclearmente bastante drogodependientes y muy cabezotas.
Se pueden re-combinar y alterar mediante procesos químicos, y aquí podríamos copiar y pegar algo de chapa infumable de la wikipedia sobre aleaciones, isótopos y transmutación atómica, pero os lo ahorraré.
Quedáos con el concepto de que el hidrógeno es el más simple de los átomos y compone aproximadamente el 90% de la materia del universo actual. Y digo actual porque en sus primeros segundos de vida probablemente fuese el 100%. En aquella nube de densidades irregulares y temperaturas inimaginables los pequeños cabroncetes empezaron a juntarse. A juntarse realmente mucho, rollo metro de Tokio en hora punta, y surgieron las estrellas. Y estrellas, que eran muy tochas, empezaron a acaparar más hidrógeno por la gravedad, y tal.
Y es en el interior de las estrellas donde la cosa empezó a ponerse realmente jodida, y todo era un despiporre porque la presión y el calor eran tan tochos que superaban la drogodependencia nuclear de los átomos -el calor hace que las partículas de los átomos se muevan tan rápido que venzan a la propia fuerza nuclear que los une, amén de que rebotar unos con otros también ayuda un huevo-, y la peña empezó a ponerse realmente guarra, todos ahí, juntandose los protones, perdiendo los electrones, y... bueno, os imagináis la sordidez impúdica de los pequeños mamones.
Básicamente, una estrella es una cantidad absurdísimamente ingente de hidrógeno muy apretujado en constante estado de fusión, y la orgía es tal que no para de salpicar de todo. Radiación electromagnética (¡luzzzz!) por de pronto, ya que cuando los átomos, neutrones y electrones se recomponen en nuevos elementos hay una considerable pérdida de energía -mandanga de la buena, buena-, que a algún lado ha de ir a parar.
Con el tiempo, parte del hidrógeno original ha dejado de serlo y se ha convertido en cosas más indigestas, complejas y pesadas -principalmente helio-, y eso es una movida que te cagas, porque a la estrella termina por darle un amarillo chunguísimo, se convierte en una gigante roja, y se lleva el Scatergories. Y si es un par de veces mayor que nuestro modesto Sol puede tener tal cantidad de hierro dentro que pega un pedo brutal. Las llamadas supernovas.
Para que os hagáis una idea, desde que se inventó el telescopio no ha habido ninguna supernova en esta parte de la vía láctea. Pero en el siglo 11 se registró y documentó una. Lo que ahora es la nebulosa del Cangrejo fué una estrella que pegó tal pedo que se mantuvo visible en el cielo durante 22 días.
Cuando una supernova peta, se forma una nebulosa y se llena el espacio alrededor de todos esos nuevos elementos que se fueron formando en la estrella. Y vuelta a empezar. Las nebulosas son criaderos de estrellas.
Total. Que de esas venimos. Los protones, electrones y neutrones que conforman nuestro Sol, nuestro mundo y a nosotros mismos son los mismos cabroncetes que existían al principio de todo. Puede que vuestro DNI diga que tenéis treinta años, pero en realidad tenéis trece mil setecientos millones.
Así que sois el propio universo tomando consciencia poco a poco de sí mismo. Respirad hondo, asumidlo, y avergonzaos de tener el cuarto como lo tenéis.
Ah, y sobre todo consideradlo la próxima vez que alguien os cuente lo estupendo que se cree ese tal Jesús del que tanto se habla en estas fechas.
Y ahora, un poco de humildad solar:
Se pueden re-combinar y alterar mediante procesos químicos, y aquí podríamos copiar y pegar algo de chapa infumable de la wikipedia sobre aleaciones, isótopos y transmutación atómica, pero os lo ahorraré.
Quedáos con el concepto de que el hidrógeno es el más simple de los átomos y compone aproximadamente el 90% de la materia del universo actual. Y digo actual porque en sus primeros segundos de vida probablemente fuese el 100%. En aquella nube de densidades irregulares y temperaturas inimaginables los pequeños cabroncetes empezaron a juntarse. A juntarse realmente mucho, rollo metro de Tokio en hora punta, y surgieron las estrellas. Y estrellas, que eran muy tochas, empezaron a acaparar más hidrógeno por la gravedad, y tal.
Y es en el interior de las estrellas donde la cosa empezó a ponerse realmente jodida, y todo era un despiporre porque la presión y el calor eran tan tochos que superaban la drogodependencia nuclear de los átomos -el calor hace que las partículas de los átomos se muevan tan rápido que venzan a la propia fuerza nuclear que los une, amén de que rebotar unos con otros también ayuda un huevo-, y la peña empezó a ponerse realmente guarra, todos ahí, juntandose los protones, perdiendo los electrones, y... bueno, os imagináis la sordidez impúdica de los pequeños mamones.
Básicamente, una estrella es una cantidad absurdísimamente ingente de hidrógeno muy apretujado en constante estado de fusión, y la orgía es tal que no para de salpicar de todo. Radiación electromagnética (¡luzzzz!) por de pronto, ya que cuando los átomos, neutrones y electrones se recomponen en nuevos elementos hay una considerable pérdida de energía -mandanga de la buena, buena-, que a algún lado ha de ir a parar.
Con el tiempo, parte del hidrógeno original ha dejado de serlo y se ha convertido en cosas más indigestas, complejas y pesadas -principalmente helio-, y eso es una movida que te cagas, porque a la estrella termina por darle un amarillo chunguísimo, se convierte en una gigante roja, y se lleva el Scatergories. Y si es un par de veces mayor que nuestro modesto Sol puede tener tal cantidad de hierro dentro que pega un pedo brutal. Las llamadas supernovas.
Para que os hagáis una idea, desde que se inventó el telescopio no ha habido ninguna supernova en esta parte de la vía láctea. Pero en el siglo 11 se registró y documentó una. Lo que ahora es la nebulosa del Cangrejo fué una estrella que pegó tal pedo que se mantuvo visible en el cielo durante 22 días.
Cuando una supernova peta, se forma una nebulosa y se llena el espacio alrededor de todos esos nuevos elementos que se fueron formando en la estrella. Y vuelta a empezar. Las nebulosas son criaderos de estrellas.
Total. Que de esas venimos. Los protones, electrones y neutrones que conforman nuestro Sol, nuestro mundo y a nosotros mismos son los mismos cabroncetes que existían al principio de todo. Puede que vuestro DNI diga que tenéis treinta años, pero en realidad tenéis trece mil setecientos millones.
Así que sois el propio universo tomando consciencia poco a poco de sí mismo. Respirad hondo, asumidlo, y avergonzaos de tener el cuarto como lo tenéis.
Ah, y sobre todo consideradlo la próxima vez que alguien os cuente lo estupendo que se cree ese tal Jesús del que tanto se habla en estas fechas.
Y ahora, un poco de humildad solar:
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domingo, 12 de diciembre de 2010
mecagao
Me lo acabo de hacer todo encima. Y a mí mismo. Y ahora voy a empezar con los perros de los vecinos. Y después saldré desnudo a correr por la calle.
Así que ya sé para qué voy a reservarme los días de vacaciones que me han sobrado este año...
Así que ya sé para qué voy a reservarme los días de vacaciones que me han sobrado este año...
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jueves, 9 de diciembre de 2010
Pale blue dot
Mi vida es un desastre.
Pero un desastre de esos de chichinabo. Que lo enderezaba todo en dos días que me pusiese. Y, claro, por un lado es el equivalente a un fin de semana, pero por el otro es tan poco trascendente que uno se da a procrastinar.
De vez en cuando me dan achaques de madurez (livianos, efímeros, fugaces), como si algo de lo que me han intentado inculcar como hombre adulto y responsable realmente hubiese cuajado. Como que me entran ganas de no querer ser un tópico de monólogo de mujer humorista que habla de su novio, o algo por el estilo. Pero se me pasa rápido, no se preocupen. Es más, creo que tengo el récord mundial de cajas de pizza apiladas unas sobre otras.
Son las ventajas de vivir solo y poder dejar unos calcetines usados tirados por el suelo durante días sin que, al contrario de lo que me decía mi madre de pequeño, se acabe el mundo. Mientras un día no aparezcan unos gallumbos sucios en el microondas, todo va bien...
En fin, intentando encontrar nuevas fuentes de motivación que me propulsen hacia un estado superior de realidad cotidiana, me he reencontrado con un vídeo de Carl Sagan tan sencillo como revelador. Y, pese a que la adulación resulta un arma sometedora, sirva decir que este señor está muerto para reivindicar nuevamente que su memoria sea alzada por cualquier espacio deportivo de después del telediario por encima de la de Mourinho.
Sí, querido Carl Sagan. Mis calcetines son tan insignificantes que pueden esperar a mañana. Una vez más, gracias por todo.
Pero un desastre de esos de chichinabo. Que lo enderezaba todo en dos días que me pusiese. Y, claro, por un lado es el equivalente a un fin de semana, pero por el otro es tan poco trascendente que uno se da a procrastinar.
De vez en cuando me dan achaques de madurez (livianos, efímeros, fugaces), como si algo de lo que me han intentado inculcar como hombre adulto y responsable realmente hubiese cuajado. Como que me entran ganas de no querer ser un tópico de monólogo de mujer humorista que habla de su novio, o algo por el estilo. Pero se me pasa rápido, no se preocupen. Es más, creo que tengo el récord mundial de cajas de pizza apiladas unas sobre otras.
Son las ventajas de vivir solo y poder dejar unos calcetines usados tirados por el suelo durante días sin que, al contrario de lo que me decía mi madre de pequeño, se acabe el mundo. Mientras un día no aparezcan unos gallumbos sucios en el microondas, todo va bien...
En fin, intentando encontrar nuevas fuentes de motivación que me propulsen hacia un estado superior de realidad cotidiana, me he reencontrado con un vídeo de Carl Sagan tan sencillo como revelador. Y, pese a que la adulación resulta un arma sometedora, sirva decir que este señor está muerto para reivindicar nuevamente que su memoria sea alzada por cualquier espacio deportivo de después del telediario por encima de la de Mourinho.
Sí, querido Carl Sagan. Mis calcetines son tan insignificantes que pueden esperar a mañana. Una vez más, gracias por todo.
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jueves, 2 de diciembre de 2010
Mindstorm
Ya estamos con la preguntita de marras.
¿Quién es el mejor guitarrista vivo en el mundo?
Metería a mi Zakk en un cuadrilatero con cualquiera.
Menos con él.
No es que sea ridículamente bueno: es que le puso una séptima cuerda a su guitarra.
Sí, sin duda Zakk podría sangrar frente a él.
PD: Sí, estoy perraquísimo.
¿Quién es el mejor guitarrista vivo en el mundo?
Metería a mi Zakk en un cuadrilatero con cualquiera.
Menos con él.
No es que sea ridículamente bueno: es que le puso una séptima cuerda a su guitarra.
Sí, sin duda Zakk podría sangrar frente a él.
PD: Sí, estoy perraquísimo.
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domingo, 28 de noviembre de 2010
Sharon!
Ajhdsfgladsjhfgaljkhdsfglajkhdsfgsfddsssssss...
JohnsinclairOzzyosbourneRobertrujilloZAKKWYLDE
Lakdjfgañkjdsgadsfffffffffffffff
FFFFFFFFFFFUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!!!
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viernes, 26 de noviembre de 2010
No ellas
¿Día internacional contra la violencia de género? ¿En serio es necesario?
No me malinterpreteis: quiero decir exactamente lo contrario de lo que seguramente hayáis entendido al leerlo. ¿Siguen siendo las mujeres la que se manifiestan mayoritariamente a este respecto? ¿En pleno siglo XXI necesitamos hacer un día específicamente para reivindicar esta pátina? ¿Sigue siendo una lacra que se da en todos los estratos y todas las edades?
Sí.
Por tanto, no necesitamos un puto día. No necesitamos gestos. Necesitamos paliar el fracaso social que supone seguir conviviendo con esto. La sociedad ha fallado. La educación ha fallado. El estado ha fallado. Los políticos han fallado. Apabullante vergüenza, caballeros.
Dejáos de días y de mierdas, y empezad a arreglarlo. Vosotros.
No me malinterpreteis: quiero decir exactamente lo contrario de lo que seguramente hayáis entendido al leerlo. ¿Siguen siendo las mujeres la que se manifiestan mayoritariamente a este respecto? ¿En pleno siglo XXI necesitamos hacer un día específicamente para reivindicar esta pátina? ¿Sigue siendo una lacra que se da en todos los estratos y todas las edades?
Sí.
Por tanto, no necesitamos un puto día. No necesitamos gestos. Necesitamos paliar el fracaso social que supone seguir conviviendo con esto. La sociedad ha fallado. La educación ha fallado. El estado ha fallado. Los políticos han fallado. Apabullante vergüenza, caballeros.
Dejáos de días y de mierdas, y empezad a arreglarlo. Vosotros.
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