sábado, 25 de septiembre de 2010

Pit Lane

Pese a ser un hombre de gustos sencillos y rutinas tranquilas, reconozco ser intratable, complejo, inflexible e incluso excesivo en ciertos aspectos de mi personalidad. Como todo buen orco.

Hace unos días escribí sobre ella. Merengue a parte, he de confesar que fue más un ejercicio de auto-motivación que otra cosa. A diferencia de otras personas... bueno, digamos que no soy otras personas. Personas que necesitan afecto o contacto o como lo queráis llamar. Lo cual no implica que reniegue de ellas.

Pero no he podido más. No concibo que tras este tiempo de... de lo que haya sido esto, tenga que seguir con el rollo "amigos" en cuanto cruzamos la puerta de casa. Y no es que yo quiera afecto (o contacto o como lo queráis llamar) en un entorno más público, o menos privado. Es que la mera imposición en primer lugar de que eso no se iba a dar, ya me dejó loco en cierto sentido.

Comprendo que la vida es complicada y que cada uno conlleva sus propias circunstancias. Soy perfectamente capaz de asumirlo y respetarlo. Pero también soy perfectamente capaz de darme cuenta de cuando algo es una gilipollez como una casa.

Me encanta cómo es, cómo cocina, cómo finge que le gusta cuando cocino yo, cómo habla, cómo se ríe, cómo hace muchas cosas. Cómo es capaz de cruzar la calle descalza entre nuestros bloques de madrugada para presentarse en mi cama sólo con una de mis camisetas de Harley Davidson que a ella le llegan por las rodillas y le sirven de camisón.

Pero, como ya digo, pese a que no necesito circunscribir mi existencia a la de ninguna otra persona, estoy harto de que en cada aparente oportunidad que me da la vida de hacer un Grand Prix, tenga que empezar ya en boxes con el coche destartalado. Y no es que no quiera ir con ella al cine como quien va con una amiga, pero es que sé lo que viene antes y lo que viene después. Y además esto empezaba a recordarme a un error que ya cometí hace muchos años con otra persona. La diferencia es que entonces estaba irracional y bochornosamente hasta las trancas (y que era, de un modo agridulce, tan extraordinaria como imposible).

Prefiero retirarme de la carrera ahora, antes que pegármela cuando haya metido la sexta. No le he pedido explicaciones, nunca las pido. A una mujer sólo le pido dos cosas: que no me aburra y que quiera estar conmigo. Es más, a una amiga (sóla o con patatas) le pido bastante más. Entraría en detalles, pero no vienen al caso y prefiero remitirme al primer párrafo. Yo me entiendo y con eso me basta. Si no me explica lo que resulta por sí mismo semejante gilipollez, sólo me queda pensar en dos opciones: un desagradable secreto, o que, mucho más posiblemente, se avergüence de mí. En cualquier caso, las reglas del juego ya no me molan.

Y del mismo modo que tengo la maldición de las relaciones inhumanas y cargaditas de avellanas (llamémosles "issues"), también la gente se me acaba cayendo de la moto de la forma más tonta que os podáis imaginar. A veces hasta sin darme cuenta.

Resumiendo (que me veo ya muy críptico): que esto era tan jodidamente raro que ya no me apetecía ni follar, así que la he mandado a freír espárragos.

Mujeres del mundo, enhorabuena.
Aprovechad mientras duren las existencias.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Me suena

Avatar me pareció una predecible tomadura de pelo preciosa. Teniendo en cuenta que lo mejor que ha hecho Cammeron desde Mentiras Arriesgadas ha sido matar a Leonardo DiCaprio, no me extraña que, después de un DVD con extras y ediciones hiperpollásticas, nos quiera ahora volver a llevar al cine a ver otra vez el truño atómico este, pero aún con más chicha. Afortunadamente sólo se va a proyectar en 3D, lo cual deja a mi problema de tener dos ojos dominantes exento de tener que pasar por el aro.

Pero traigo algo mucho más curioso sobre el re-lanzamiento de la peliculita de marras. Prestad atención a la música que han usado en el siguiente spot:



Pues bien, ahora os voy a reponer yo otro vídeo de Mass Effect 2, juego impresionante que salió a la venta las navidades pasadas. Si os aburre podéis ir directamente a 1:20.



Se conoce que ni para banda sonora tenían los pobrecicos. Si hay algún fantántrico empleado de Electronic Arts viendo esto (guiño, guiño, codazo, codazo) quizá quiera indagar un poco más y, con un poco de suerte, darles un meneíto a los impresentables estos de Avatar...

martes, 21 de septiembre de 2010

Por sus santos cojones

Sabía que el Papa se había pasado por la Gran Bretañá a tocarle las joyas de la corona a Isabel pero, turno de tarde mediante, no me había enterado hasta ayer del contenido de los discursos en los que se rebozó.

Dentro de la importancia que pueda tener para cada uno el nivel de agresión que la fe, en pleno siglo 21, profiere incesablemente y desde todos los púlpitos contra la serena razón de la ciencia, yo personalmente ya me siento bastante zarandeado como ser humano para seguir intentando mantener un punto de vista neutral con respecto a las gilipolleces de estos señores. Y por "estos señores" me refiero a cualquier ser humano que por propia voluntad se doblega ante cualquier argumento místico, sobrenatural o mágico sobre el universo que prescinda de evidencias. Lo siento, pero me he cansado. Ya lo estaba, pero ahora ya del todo. Estoy HARTO de ser la víctima pasiva de esta ignorancia ilustrada y agresiva, de esta moral corrupta e incuestionable desde cualquier ángulo, y de la inmunidad intelectual en la que parecen estar ungidos todos aquellos que quieren abanderar irresponsablemente semejante barbarismo.

Que alguien me explique con qué putos cojonazos puede el señor este soltar que "Al reflexionar sobre las lecciones del extremismo ateo del siglo XX, no olvidemos que la exclusión de Dios, la religión y la virtud en la vida pública llevan al final a una visión truncada del hombre y de la sociedad". Aderezarlo con el recuerdo de "una tiranía nazi que deseaba erradicar a Dios de la sociedad", habiendo pertenecido él mismo a esa tiranía (por activa o por pasiva) en el nombre de la demencia divina del propio Hitler. Cómo este hijo de puta puede decir que "La evangelización de la cultura es aún más importante ahora cuando una dictadura del relativismo amenaza con oscurecer la verdad inmutable sobre la naturaleza del hombre y su destino" con la arrogancia que sólo un imbécil de categoría planetaria podría arrojarse sobre sí mismo afirmando conocer tal cosa.

Este idiota, este impresentable mamarracho, este cómplice y promotor del sadomasoquismo moral, este enemigo declarado de la humanidad no tiene el más mínimo derecho ni autoridad de presentarse ante mí y acusarme a mí y a mi renuncia a creer en soplapolleces, por muy inscritas en mármol que estén, de ser una amenaza radical a la verdad inmutable del destino de nadie, signifique lo que signifique tan somera paja mental, y menos aún enmarcándome en el maldito y demente holocausto del siglo pasado del que él mismo fue más responsable que cualquier ateísmo, viejo o nuevo. Estoy hasta la punta de la polla de la religión, de su ansia de filtrarse como una metástasis pútrida y perniciosa en todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas, de envenenar a nuestros niños (y cosas peores en las que no me meto simplemente por no terminar de perder la cabeza) y del esmegma que conforma la masa social servil e ignorante que la sustenta y la hace posible.

Del mismo modo, pero con mucho más stiff upper lip propio de un caballero del imperio británico:

lunes, 20 de septiembre de 2010

MILF Island

Cuando mi padre se llenó de orgullo al ver que su hijo mayor se independizaba (yo lo sigo llamando "cambio de cerradura a traición") el asco que me daba mi nuevo barrio se me llevaba por las barbas. Y no porque fuese un barrio de mala muerte.

Cierto es que el día antes de que firmase las escrituras en mi portal una mafia que traficaba con coches de lujo le descerrajó dos tiros a un rumano. Pero eran coches de lujo. No, más bien porque el barrio estaba atestado de parejitas jóvenes recién casadas trabajando todos en el negocio de papá regalando bucólicas tardes de domingo en el parque frente a mi ventana mediante esa práctica tan original de USAR-CHURUMBEL-CON-COLUMPIO. Lo dicho: un asco.

Pero las noches sucedieron a los días, y los días a las noches, y tras muchas muchas lunas... el barrio se está llenando de treintañeras separadas y recién divorciadas con un importante grado de alcoholismo y Dios sabe qué más, y una magnífica pensión para costeárselo, dispuestas todas ellas a rehacer sus cochambrosas autoestimas empezando desde lo más bajo, simple y cutre que tienen a mano: yo.

Pero no, tampoco se hagan películas. Me refiero a que estas pobres muchachas necesitan volver a sentirse deseables y deseadas. Y lo cierto es que, por desear, yo les deseo muchas cosas (sobre todo a sus insoportables e insufribles hijos en pleno trámite de "malcriante" separación paterna), pero es innegable que da gusto pasear por el barrio estos últimos días de verano y dejarse provocar.

Entre las MILFs en celo, los bares y el Mercadona, independizarme y venirme a vivir aquí es lo mejor que he hecho en mi vida. Period.

A la mierda.

No había otro político que llevarse, no...



Ilustración del genial Manel Fontdevila.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Decadente Senectud



¿Por qué
cojones
nadie me
dijo que
me estaba
haciendo
viejo...?




martes, 14 de septiembre de 2010

A fine little girl

Cuando una tía me mola me da por fumar.

Nunca me ha gustado el fútbol. Si a caso cuando juega el portero. Hace un par de años, cuando todos los vecinos se reunían en la terraza del de enfrente a ver la eurocopa pegando gritos fue cuando me di cuenta de que la TDT llevaba un retraso de unos pocos segundos. Así que, mientras jugaba al ordenador, me ponía el fútbol a todo trapo para pisarles los goles.
Y entonces España pasó de cuartos y ganó la eurocopa. Coincidencia.

El caso es que este año, para el primer partido del mundial, que era a las cuatro de la tarde (más o menos), convertimos la sala de reuniones de la oficina en un mini-cine. Tras la primera parte contra Suecia yo me moría del aburrimiento, así que pasé de ver la segunda. Y perdimos. Me tragué el resto del mundial por puro patriotismo, claro (ja)...
Y entonces España pasó de cuartos y ganó el mundial (Iker, yo merecía más esa escenita con la Carbonero que tú, maldito buitre carroñero).

Cuando terminó el partido mi hermano y yo decidimos salir escopetados para mi casa antes de que Madrid quedara abnegado por su propio cociente intelectual al volante. No caí en la cuenta de que en mi barrio también viven seres humanos. Cuando me bajé del coche, la enfervorecida masa vecinal me arrastró con ella, y no creáis que mi hermano se preocupó, no. Aprovechando que el gentío se cebaba en mí, el muy traidor salió escopetado para la M-40.

Total, que en los veinte minutos que tardé en bajar treinta metros de calle y llegar a mi casa empapado en tintorro y cosas peores que no quiero saber, ella se me acercó entre el tumulto y griterío y me dijo "te conozco". Y yo pensé "gracias San Iker, y perdona lo de antes".

- Qué chula la camiseta.
- Como todas...
- ¿Qué?
- Que de qué me conoces.
- No lo sé, ¿de sacar al perro?
- No creo, no tengo perro.
- ¿Ah, no?
- No, pero es posible: a veces salgo al parque sólo para oler culos.

Chúpate esa, Barney Stinson. En realidad no me conocía de nada, pero llevaba un pedo que no se tenía en pie, lo cual explicaría muchas cosas. Como que encontrara graciosa la gilipollez de oler culos... En cualquier caso pesaba menos de ochenta, estaba buena y era de risa fácil, así que decidí quedarme un par de horas con ella esquivando borrachos del frente popular rojo y vacíar un par de cargadores enteros de ocurrencias tontas. No pasó nada.

Me la crucé en el metro diez días después. Yo no tenía un buen día, y estaba bastante empanao. Y entonces fue ella la que disparó ocurrencias tontas hasta que me hizo llegar tarde a la mina. Solté por enésima vez en mi vida la tontería de que tenía hora en la peluquería, que se me están abriendo las puntas y me iba a hacer llegar tarde. Y nos cambiamos los teléfonos.
Los números, se entiende.

Al día siguiente me mandó un sms preguntándome que si me apetecía bajar con ella a sacar al perro a pasear después del trabajo. "Me encantará olerle el culo", le respondí.

Resulta que la hija de puta no tenía perro. En vez de un pulgoso cánido había preparado una cenita en su casa. Como emboscada me pareció sublime, aunque considerando que la presa era yo, también se me antojó un desperdicio de recursos. Aunque es de agradecer.

-Tendrás que buscarte otra cosa que sacar a pasear...
-Tendremos que buscarte otro culo que puedas oler...

¡Qué grande eres, Iker!

Por suerte o por desgracia, como las demás taradas que en un momento de ofuscación se han sentido atraídas por mi a lo largo del último año, no consigue tratarme como a un ser humano al uso. Y es que ni si quiera lo intenta. Es una bonita follamistad entre bloques a un portal de distancia en el que existen unas normas que este mismo post puede estar rozando incomodamente. Sin facebooks, sin blogs, sin twitters, sin presentarnos amigos y/o familiares.
Yo mismo me he prohibido volver a soltarle a nadie historias sobre mi puta vida, ni empeñarme en prometerle algo bonito a nadie sólo porque me sorprenda como especímen humano fuera de lo normal. Sólo buenos ratos, vacaciones en mi lavadora, películas de hostias, música gamberra y un rape con crema de pera que te mueres. Y no es que yo, como niño con canas en la barba que soy, tenga ganas de nada más, pero esto se alarga más de lo que es habitual en mí.

Y últimamente estoy fumando demasiado.
San Iker, que lo de Argentina se quede en eso...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Combo!

Cuando vi la pinta que tenía el trailer de la película de Scott Pilgrim contra el mundo me picó el gusanillo. El cómic, sin entusiasmarme, me gustó. Aunque a mí Scott me parece un poco fucker, un poco imbécil y un bastante llorica de mierda. Pero lo recomiendo.



Es más, el trailer me resultó tan bueno, que hasta la música me gustó. Pero no, no la busquen en la banda sonora del film; no vale un duro. El temazo es el "invaders must die", de Prodigy. De algo me sonaba.



En fin. Sabe Dios (o Hawking) mi poco entusiasmo y exigente -aunque ecléptico- gusto en cuanto a cualquier producto de ocio que el mercado me lanza a la cara. Pero la historia de Scott Pilgrim (al menos la del cómic) me pareció épica. No ÉPICA, pero sí épica. Quizá sea porque yo jamás he podido vencer, ni si quiera en una simple elípsis narrativa, a un sólo ex-novio maligno.

O quizá sea porque por principios siempre me he negado a zurrar a menores de edad, mujeres y discapacitados psíquicos -o combinación de las anteriores-, vete a saber. Hay rincones de mi subconsciente a los que prefiero no descender. (AVISO: Darse la vuelta y largarse a casa con la barra de súper llena no es bueno, niños, sobre todo si veis la vida como Scott y yo, llena de píxels y contenido oculto).

En España, como somos different, no se estrenará hasta Diciembre, pero entusiasmo tengo. Las críticas más allá de los límites del imperio suelen ser buenas, aunque en salas no se ha comido un rosco.

Hablando de lo cual, y pese a su poca originalidad a estas alturas, ¿podrá Woody Harrelson y su Defendor superar a la mediocre Kick-Ass?
El listón no está muy alto, desde luego...

martes, 7 de septiembre de 2010

Hágase la luz, iba a decir Dios.

Ignoro hasta qué punto ha podido Stephen Wawkings (bailarín al que idolatro) desarrollar conceptos en su último libro como para alegar que Dios no ha tenido protagonismo ninguno en la creación del universo. Es más, me consta que Stephen Hawkings es considerado más una estrella del rock que un físico a día de hoy entre la comunidad científica "dura" (lo cual no le resta ni un ápice de cociente intelectual, e incluso de razón en lo que pueda decir, ojo).

Con eso y con todo, de existir un Dios, me juego los huevos y el pezón derecho a que se parecería más a Hawkings que a Benedicto o, en un ámbito más local, a Rouco.

Y creo que constantemente pasa desapercibido el hecho de que es una y otra vez la fé la que desacredita a la ciencia, y no al contrario. Sencillamente porque la ciencia estudia, analiza, construye y destruye única y exclusivamente lo que hay sobre la mesa. La ciencia nunca ha dicho "Dios no existe". O lo contrario. Porque no puede, y porque no es su función. Símplemente, la ciencia demuestra el incólume por qué de las cosas. Y con el tiempo, es capaz de hacerlo en más y más ámbitos. Y, lógicamente, esto le resta competencias al iracundo y vengativo Dios del desierto. Es normal que su departamento de marketing en la Tierra, acostumbrado a un monopolio milenario, esté echando chispas.

Cierto es que desde un punto de vista sociológico todas las religiones han sido una característica inherente a la especie humana. En cierto modo, acarreamos en nuestros propios genes la necesidad de ponerle un nombre al huevo frito del cielo que nos ilumina y nos calienta. Y si además podemos reconfortar la ética del Estado con unas gotas de valores morales para una más avenida convivencia, todo son ventajas. Así lo han hecho arcanistas, chamanes, oráculos y demás frikis pre-televisivos. Hasta que llegó alguien nombrando a algún profeta e hizo saltar la banca: ahora las tres iglesias del mismo Dios querían inmiscuírse en la vida de los hombres y cabalgar al Estado.

Con o sin libro de Hawkings, yo estoy convencido de que, desde un punto de vista evolutivo -y por tanto cívico en el caso de nuestra especie- estamos perfectamente preparados para deshacernos de ese lastre. Da igual en qué lugar del mundo nazcas, siempre habrá unos cuantos millones de personas odiándote desde el mismo momento de tu llegada simplemente por convicción religiosa; lo cual empieza a ser engorroso cuando el mundo empieza a quedársenos tan pequeño y a quedar todo a unas pocas horas en avión. Pero también entiendo que haya bebés a los que les cueste más de una rabieta dejar el vicio del chupete. El otro día sin ir más lejos, una empleada de prosegur del edificio en el que trabajo me dió un DVD con el testimonio, real como la vida misma, de no-sé-quién que aseguraba haber alcanzado la cremosidad espiritual a través de Jesús. Y por un lado lo agradezco, porque ella cree estar haciendo algo bueno hacia mi, pero por el otro es que a mí estas cosas pues me dan penita, qué quieren que les diga.

Aún así, a lo que venía yo hoy aquí es a decir que, pese a ser un escéptico y un rojazo, y a que, aunque probablemente Cristo jamás haya sido más real que Superman, me congratula muchísimo saber que, con eso y con todo, las gentes que vivimos nuestras vidas al margen de su palabra, símplemente procurando ser buenas personas por principios y no por contrato de convicción y dogma (a ellos, como en los pinball, les dan una bola extra cada 1000 puntos o cada cinco duros que echen), probablemente seamos los que más cerca nos quedemos de él (o de Stephen Hawkings). Y eso siempre reconforta por dentro cuando hay que leer a algún templario, hijo de puta de vocación y probablemente "politicista" de profesión, crecer furioso en aras de su orígen cristiano entre conclusión y conclusión de la descarada e insolente ciencia.